La Escuela de Entibadores de Villablino inicia sus prácticas
El objetivo del centro es que no se olviden las tradicionales tareas minerascomo entibar

Un momento de la presentación de la escuela.
Los alumnos de la Escuela Nacional de Entibadores Manolín, el Tronao ya han comenzado con las prácticas tras las charlas preventivas, lo que ha supuesto la creación de su primer cuadro.
El ayuntamiento de Villablino, en colaboración con los sindicatos lacianiegos, formaron la primera escuela de entibadores bajo el nombre de Manolín, el Tronao como homenaje al que fuera vecino, minero del municipio y participante de este tipo de concursos mineros.
El curso cuenta con clases teóricas y prácticas para aprender la labor minera de entibar, bajo la supervisión de tres mineros de la zona, con un total de 60 horas de duración a realizar en cuatro meses, con dos sesiones semanales de dos horas. Tras finalizar el curso se hará entrega de un diploma acreditativo. Con la puesta en funcionamiento de esta escuela se pretende que el conocimiento sobre las labores mineras no se pierda. Entre ellas, la de entibar, que consiste en colocar un cuadro de galería montado sobre una armadura de madera o metálica, ayudados por hacha, pica y punterola. La capital lacianiega cuenta con un concurso nacional de entibadores en el que los participantes tienen que colocar un cuadro de galería en menos de una hora y se da por finalizada la tarea cuando el entibador y su ayudante se presentan ante el jurado con la herramienta.
En la presentación de la escuela, la hija de Manolín, Verónica Alonso, explicaba que era «un orgullo ver como trataban con tanto respeto y cariño a su padre», y quiso recordar a los compañeros de su padre y «especialmente» al también fallecido, Felipe Merillas.