Diario de León

La DGT levanta la restricción para camiones en las carreteras con un temporal que amaina

No obstante, las nevadas en el norte de la provincia leonesa han provocado que la DGT haya prohibido brevemente este 24 de enero la circulación de camiones pesados y articulados en un tramo de la A-6

RAMIRO

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Agencias

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La Dirección General de Tráfico ha levantado este sábado durante la mañana la restricción preventiva para que los vehículos pesados puedan volver a circular por todas las carreteras, en un temporal de nieve que amaina esta jornada en la Comunidad de Castilla y León.

No obstante, las nevadas en el norte de la provincia leonesa han provocado que la DGT haya prohibido brevemente este 24 de enero la circulación de camiones pesados y articulados en un tramo de la A-6.

La DGT estableció el aviso amarillo por nevada por circulación irregular en el puerto del Manzanal en la A-6, en 20 kilómetros de vía entre Quintanilla de Combarros y Ribera del Folgos, quedando embolsados brevemente un total de 75 camiones, que poco después pudieron continuar la ruta tras bajar a verde el aviso.

Un embolsamiento de camiones al que se sumó otro de 16 camiones en la misma vía en Almázcara y que. tras la bajada de la alerta. también pudieron continuar su camino, aunque con la restricción de adelantamientos.

Durante el día de ayer viernes llegaron a estar retenidos un total de 840 camiones en distintos tramos de la A-6 que une León con Galicia, y la AP-66 (León-Asturias), algunos de los cuales se desbloquearon a última hora de la tarde de ayer, y el resto a primeras horas de este sábado.

La DGT ha levantado las restricciones de paso de camiones por las autovías A-52 y A-6 en la provincia de Zamora, con lo que los más de mil camiones que han pasado la noche embolsados han comenzado a reemprender la marcha pasadas las nueve y media de la mañana de este sábado, según la Subdelegación del Gobierno.

Nivel verde

El nivel verde, que implica la reanudación de la circulación en condiciones normales, ha regresado tras más de 24 horas cortadas ambas autovías para el paso de camiones, por lo que un total de 1.151 vehículos articulados han comenzado a retomar la marcha hacia sus destinos desde la provincia de Zamora de forma progresiva.

En el caso del tramo de la autovía A-52 'Rías Bajas' de la provincia de Zamora entre Puebla de Sanabria y el límite con la provincia de Ourense, fue el más problemático por la nevada derivada de la borrasca Ingrid e hizo que la última noche hayan estado embolsados en la provincia de Zamora cerca de medio millar de camiones.

Unos trescientos han comenzado a reanudar la marcha desde el área de servicio de Quiruelas de Vidriales, en el kilómetro 15 de la A-52, otros 65 desde la de Mombuey, en el kilómetro 54 de la carretera Nacional 525, que transcurre paralela a la A-52, y 115 desde el área de Puebla de Sanabria, en el kilómetro 79 de la N-525.

En la A-6 o Autovía del Noroeste, la reapertura de la circulación para camiones desde Benavente al límite con la provincia de León hace que reanuden la marcha de forma progresiva unos 624 camiones embolsados en Benavente, 40 en el área de servicio de La Torre del Valle, en el kilómetro 272 de la A-6 y siete en el área de Villalpando, en el kilómetro 236 de esta autovía.

Sin regresar a casa por una prohibición que no entienden

Entre los más de 600 transportistas que a causa de las restricciones a la circulación de camiones por la borrasca Ingrid han pasado la noche en Benavente (Zamora), donde confluyen las autovías de acceso a Galicia A-52 y A-6, la sensación generalizada es la de haber perdido el tiempo y no haber podido regresar a casa por una prohibición de circular que no entienden.

Cuando este sábado por la mañana han podido reanudar la marcha, muchos de ellos han lamentado no haber estado las últimas horas con la familia, como el camionero gallego Ismael Alonso, que apenas ha avanzado cien kilómetros desde el jueves, camino del destino final de su ruta en Ribadavia (Ourense).

Antes de continuar la ruta desde Benavente, donde ha pasado la última noche, Ismael Alonso ha declarado a EFE que no ha visto “ni un copo de nieve, y desde ayer miramos también las cámaras de la DGT y estaba todo limpio".

Por ello, ha lamentado el retraso de dos días que lleva en su viaje desde Alicante a Ribadavia con un transporte de material de construcción.

"A esta hora ya era para estar en casa"

También Ana, una transportista portuguesa residente en Pontevedra, que ha hecho noche en Madrid como consecuencia de las restricciones para camiones y este mediodía se encontraba a la espera de poder descargar su camión frigorífico en Benavente, ha lamentado el retraso, porque "a esta hora era ya para estar en casa".

En su caso, en la Comunidad de Madrid sí llegó a ver la nieve, aunque tampoco tuvo opción alguna de continuar camino, ya que, como ha señalado, les desvío la Guardia Civil a un aparcamiento para pasar en él la noche.

Igualmente en Villalba (Madrid) pasó la noche otro transportista portugués que se dirige a Tomiño (Pontevedra), Rui Lage, que ha explicado que en su caso no pasó frío porque tiene calefacción en el camión, pero hay otros que no y llevan mucho peor el hacer noche obligada de camino.

Tampoco Constantino, un camionero de la multinacional Amazon, ha tenido problemas al pasar la noche en Oviedo, aunque su preocupación ahora es que, pese a lo indicado por la DGT, algún panel de tráfico aún anunciaba restricciones por la A-6 hacia Madrid, que es su próximo destino, según ha explicado.

Mayor retraso acumula el transportista coruñés Sergio Varela, que desde una cafetería del entorno del Centro de Transportes de Benavente ha criticado unas restricciones que en el sector nadie ha entendido y que "por la apariencia" no han sido acertadas, ya que no han visto la nevada en muchos sitios en los que han parado a los camioneros.

"Tampoco fue una cosa para decir hay que estar aquí tirados 30 horas de nuestras vidas porque, aparte de la mercancía, que será muy importante para ellos, nosotros tenemos vida también, tenemos casa, familia", ha indicado.

A ello se suma el problema de los descansos semanales, ya que "yo podría arrancar hace tres horas, pero tengo que esperar hasta la una de la tarde aquí como un tonto", ha asegurado.

Su conclusión de lo ocurrido con las restricciones a camiones a raíz de la borrasca Ingrid es clara: "para mí que se les fue de las manos", ha señalado mientras apuraba el café antes de poner rumbo a A Coruña.

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