Los expertos advierten del impacto del cambio climático en el regadío del Páramo
Hidrogeodía reunió a 75 participantes que conocieron los distintos usos del agua sobre el terreno
Los participante svisitaron las instalaciones de la Comunidad de Regantes del Bajo Páramo .
El impacto del cambio climático y la sostenibilidad de los recursos hídricos centraron el desarrollo del Hidrogeodía celebrado en la provincia de León, una iniciativa impulsada por el grupo de investigación GeoINCA de la Escuela Superior y Técnica de Ingenieros de Minas de la Universidad de León con motivo del Día Mundial del Agua, que se conmemora cada 22 de marzo.
La actividad, coordinada por la Asociación Internacional de Hidrogeólogos (Grupo Español), contó con la colaboración de la Diputación de León, la Comunidad de Regantes del Páramo Bajo, Tragsa, Provilacor y el Instituto Geológico y Minero de España, además del respaldo del Ayuntamiento de Chozas de Abajo.
El interés suscitado por la jornada se reflejó en las 148 solicitudes de inscripción recibidas, si bien finalmente participaron 75 personas debido a limitaciones logísticas. Los asistentes procedían en su mayoría de distintos puntos de la provincia —como León, La Bañeza, Astorga o Ponferrada—, además de localidades cercanas como Chozas o Cembranos y de fuera de la comunidad, como Madrid.
La jornada combinó contenidos teóricos con salidas de campo, permitiendo a los asistentes conocer sobre el terreno la realidad hidrogeológica del Páramo leonés, una comarca que, como explicó el profesor e investigador de la Universidad de León Javier Fernández Lozano, «ha experimentado en el último siglo una enorme transformación gracias al regadío». Un cambio que ha convertido un territorio históricamente ocupado por encinares en un espacio de gran productividad agrícola.
Sin embargo, el propio Fernández Lozano advirtió de que este modelo se asienta en una zona de carácter semiárido, lo que obliga a mirar al futuro con cautela. «No debe olvidarse el contexto de cambio climático en el que nos encontramos, que afecta especialmente a las regiones mediterráneas», señaló, recordando que los recursos hídricos «son finitos» y que tanto los ríos como los acuíferos pueden verse afectados por sequías, sobreexplotación o contaminación.
Durante el recorrido, los participantes analizaron las interacciones entre aguas subterráneas, recursos superficiales y actividad humana, con paradas en distintos puntos de interés. Uno de los enclaves más destacados fue Fuente Blanca, en Chozas de Arriba, donde una surgencia natural alimenta un sistema de lagunas que, además de su uso agrícola, se ha convertido en un espacio de alto valor ecológico.
En relación con el modelo de regadío, el investigador destacó que la modernización de los sistemas ha permitido mejorar la eficiencia en el uso del agua. «Los sistemas de riego modernos han contribuido a reducir el consumo y favorecer un mejor aprovechamiento del recurso», explicó. No obstante, también apuntó que el futuro dependerá en gran medida de la evolución climática y de las decisiones que se adopten en materia de planificación hídrica.
En este sentido, Fernández Lozano dejó abierta la posibilidad de cambios en el modelo agrícola actual. «Hasta ahora se ha apostado por cultivos intensivos como el maíz, pero estas cuestiones pueden cambiar si las condiciones climáticas se recrudecen», indicó, sugiriendo que podría ser necesario avanzar hacia cultivos menos demandantes de agua o prácticas más sostenibles.
Pese a estos retos, el Páramo leonés continúa siendo, en su opinión, un ejemplo de buena gestión del agua. «Constituye un modelo de buenas prácticas en el consumo y la gestión del agua para el regadío», afirmó, recordando además que este desarrollo ha permitido no solo el crecimiento económico, sino también la conservación de espacios naturales como lagunas y humedales protegidos, fundamentales para la biodiversidad.
La jornada sirvió también para poner en valor el papel del agua como recurso estratégico desde múltiples perspectivas. «El agua es una fuente de vida y un elemento patrimonial de primer orden, social, humano, histórico, natural, económico y cultural», subrayó el profesor, en línea con el lema del Día Mundial del Agua de este año, centrado en la relación entre el acceso al agua y la igualdad.
La actividad contó con la participación de un equipo de monitores especializados que guiaron a los asistentes durante el recorrido. Entre ellos estuvieron Paco Bajo Álvarez, de la Diputación; Héctor Alegre, del Ayuntamiento de Chozas de Abajo; Enoc Sanz Ablanedo, José Ramón Rodríguez e Iván González, de la ULE; José Ángel Ventura, de Provilacor; y Rodrigo Andrés Bercianos, del Igme