Diario de León

Rosales impulsa una ruta para poner en valor su patrimonio natural e histórico

El trayecto recorre enclaves como el canal romano, el valle del río Negro o sus ricos bosques

Los participantes de la iniciativa hiceron un recorrido por en entono natural del pueblo.

Los participantes de la iniciativa hiceron un recorrido por en entono natural del pueblo.victoria díez

María Carnero
León

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La recóndita localidad de Rosales, en el municipio de Riello, ha dado un paso adelante en la puesta en valor de sus recursos turísticos con la organización de la actividad «Rosales, historia que se camina», una propuesta que ha nacido del impulso vecinal con el objetivo de reivindicar la riqueza natural, histórica y cultural del pueblo, de apenas seis habitantes.

La iniciativa, que se desarrolló este fin de semana, reunió a cerca de treinta personas, entre vecinos y visitantes, en torno a una ruta de doce kilómetros, permitió redescubrir el entorno desde una perspectiva activa y participativa. «Queríamos enseñar lo que tenemos, que es mucho, y hacerlo de una forma cercana, caminando y compartiendo», explicaban algunos de los organizadores.

Impresionantes vistas desde el mirador del Cueto

Impresionantes vistas desde el mirador del CuetoVictoria Díez

La jornada comenzó en la iglesia de la localidad, donde los participantes fueron recibidos con café y pastas antes de iniciar el recorrido por el monte. A lo largo del trayecto, las explicaciones ofrecidas permitieron conocer mejor la historia del lugar y la evolución de su paisaje, reforzando el carácter divulgativo de la propuesta.

Tras la ruta, los asistentes regresaron al núcleo urbano para visitar el interior de la iglesia y completar así una experiencia que combinó naturaleza y patrimonio. Como recuerdo, los participantes firmaron en una orla conmemorativa, un gesto simbólico que reflejó el espíritu colectivo de la jornada. La actividad concluyó con un ambiente festivo en el que la música y el baile pusieron el broche final.

Los caminantes llegaron al antiguo molino, que se está recuperando

Los caminantes llegaron al antiguo molino, que se está recuperandoVictoria Díez

Los impulsores de la iniciativa coinciden en que este tipo de propuestas «dan vida al pueblo y ayudan a que la gente conozca todo lo que Rosales puede ofrecer», al tiempo que no descartan futuras ediciones.

El valor de los recursos que ofrece Rosales fue ampliamente descrito por el geógrafo Alipio García de Celis, quien sitúa al pueblo en «un magnífico balcón natural desde el que se domina visualmente buena parte de la provincia», destacando así su privilegiada ubicación paisajística. Desde este enclave, explica, parten caminos que recorren el valle del río Negro y permiten adentrarse en un territorio «rebosante de viejas historias y grandes atractivos naturales».

El trayecto concluyó en la iglesia del pueblo

El trayecto concluyó en la iglesia del puebloVictoria Díez

Entre los elementos más singulares, García de Celis destaca el canal romano que abastecía de agua a la mina de oro de Los Cousos, en Cirujales, del que todavía se conserva en perfecto estado un tramo de unos 500 metros, convirtiéndose en «el aperitivo histórico-arqueológico con el que nos recibe Rosales». A partir de este punto, el recorrido se adentra valle arriba entre robledales, abedulares y pinares que conforman «un entorno boscoso pleno de manantiales y arroyos, vegetación natural, aire puro y vida silvestre».

El experto también pone el acento en las panorámicas que ofrece el entorno, señalando que desde algunos puntos del camino «se disfrutan unas vistas espectaculares de los montes de Luna o los páramos de Camposagrado hacia León», e incluso, en jornadas despejadas, se pueden divisar «la pirámide perfecta del Espigüete o la cumbre de Peña Prieta».

Durante el recorrido, los vecinos iban dando explicaciones del entorno

Durante el recorrido, los vecinos iban dando explicaciones del entornoVictoria Díez

En el descenso hacia el fondo del valle del río Negro, el paisaje se vuelve más frondoso y salvaje, con bosques de alisos, álamos temblones, sauces y robles que llegan a cerrar el paso. En este entorno aparecen además vestigios de la actividad humana tradicional, como antiguos molinos harineros, cortines para proteger las colmenas de los osos o prados de siega, que, como apunta García de Celis, son «huellas de un pasado de trabajos agrícolas y ganaderos cada vez más lejanos en el recuerdo».

El regreso hacia el pueblo ofrece múltiples alternativas, todas ellas igualmente atractivas, a través de sendas tradicionales «alfombradas de hierba y hojas y sombreadas por robles centenarios», que convierten el camino de vuelta en una experiencia tan enriquecedora como el propio recorrido.

Con esta iniativa, Rosales demuestra que, pese a su reducido tamaño, cuenta con un valioso patrimonio capaz de atraer visitantes. La implicación directa de sus vecinos se convierte así en el motor de una propuesta que no solo busca mostrar el entorno, sino también mantener viva la identidad de un pueblo que se resiste a desaparecer.

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