La radiografía del sector alerta de los bajos precios y de la falta de relevo
El precio que reciben los agricultores cae un 6,9% mientras desaparecen empresas

Juan Carlos Da Margarida, en la presentación del informe de Ecova.
El Observatorio Económico Agroalimentario de Castilla y León, elaborado por el Servicio de Estudios Económicos de Castilla y León, ha señalado como principal amenaza para la competitividad del campo de esta Comunidad la falta de relevo generacional, a lo que ha sumado la coyuntura internacional que complica las exportaciones.
En una rueda de prensa, el director del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora, Juan Carlos de Margarida, ha lamentado que en 2025 la realidad para los productores agrarios es que venden a un precio más bajo mientras que los consumidores finales pagan más caro.
En concreto, el informe plantea que en 2025 los precios de las ventas agrarias cayeron el 6,9 por ciento de media en Castilla y León, aunque en el caso de los ganaderos sí subieron el 4,6 por ciento, mientras que los precios pagados por los consumidores «supera el 100%» en algunos productos analizados en este observatorio.
Ante una realidad internacional marcada por el proteccionismo, la fragmentación comercial, el aumento de costes y la caída de la demanda europea, que tradicionalmente es el mercado principal para los productos de Castilla y León, el informe plantea la necesidad de dar pasos hacia una tecnificación e innovación tecnológica que ha de apoyarse en la incorporación de jóvenes formados en estas materias.
Que sean más empresarios que agricultores, ha resumido De Margarida, convencido de que estos cambios en la gestión son necesarios para afrontar unos problemas que dejan de ser coyunturales para convertirse en estructurales: «El sector afronta su mayor desafío internacional de los últimos años", ha indicado.
Para afrontar esta realidad, el estudio plantea que el sector agroalimentario tiene que ser capaz de atraer talento y lograr pasar de una estructura de pequeñas explotaciones agrarias a una concentración, para la que ha demandado el apoyo de las instituciones con ayudas continuas y no coyunturales, en función de determinadas situaciones adversas.
El cambio climático es otro de los factores que amenazan al sector agrario en Castilla y León, al provocar cambios en los usos habituales, especialmente en el regadío, por la gestión del agua que puede estar determinada por la ausencia de precipitaciones, pese a que estos dos últimos años no ha habido problemas por las abundantes lluvias.
Frente a estas amenazas, De Margarida ha defendido que Castilla y León tiene una «posición internacional privilegiada» por el trabajo realizado a la hora de situar sus marcas en los mercados internacionales, que valoran su calidad, aunque ha llamado a diversificar las exportaciones para abrir nuevas rutas comerciales, ante el freno detectado en Europa y los condicionantes para el transporte de mercancías por conflictos como el de Irán. De Margarida ha subrayado que, dado el peso que tiene el sector agroalimentario en Castilla y León, la sociedad y las instituciones deben ser conscientes de la repercusión general que puede tener para la Comunidad un freno en este ámbito, en forma de menor producción, menor empleo y más despoblación, asociada al abandono de entornos rurales. "Castilla y León no puede conformarse con ser una potencia agrícola, debe aspirar a ser una referencia mundial en innovación agroalimentaria", ha zanjado