La Junta critica la actitud de un conductor al encontrarse con un oso en una carretera de León
Las autoridades recuerdan que perseguir animales con vehículos no solo supone un grave riesgo para la seguridad vial, sino que es una conducta sancionable y altamente estresante para los ejemplares

Un reciente incidente registrado en una carretera de la provincia de León ha desatado la alarma entre las autoridades ambientales. Un usuario de redes sociales compartió un vídeo en el que se observa cómo sigue con su vehículo a un oso que caminaba por la calzada, llegando incluso a increpar al animal mientras grababa la escena de cerca. Las imágenes, que rápidamente comenzaron a circular por internet, muestran una actitud temeraria tanto para el conductor como para el propio plantígrado.
Ante la viralización de estas imágenes, la Junta de Castilla y León ha tomado cartas en el asunto y ha decidido repostear el vídeo con el objetivo de lanzar un mensaje de concienciación pública. El organismo autonómico ha sido tajante al explicar que esta es, precisamente, la conducta que debe evitarse ante cualquier encuentro con fauna silvestre. Perseguir a un animal con un vehículo para observarlo más de cerca no es una práctica inofensiva, sino que genera niveles de estrés muy elevados en el ejemplar, lo que puede provocar reacciones imprevisibles y agresivas por parte del animal.
Además de los riesgos éticos y de bienestar animal, la administración regional ha subrayado que este tipo de actuaciones están prohibidas por ley. La interferencia con la fauna en su medio natural, especialmente cuando se realiza de manera invasiva, constituye una infracción. Asimismo, la Junta recalca que estas acciones ponen en peligro directo la seguridad de la circulación, ya que obligan a los animales a realizar maniobras erráticas o a intentar huir, aumentando significativamente el riesgo de accidentes graves para el conductor y para otros usuarios de la vía.
La recomendación oficial ante un encuentro con un oso o cualquier otro animal salvaje es mantener siempre una distancia prudencial, no abandonar el vehículo si se está en movimiento y, sobre todo, no intentar llamar la atención del animal ni seguir su trayectoria. La prioridad debe ser siempre garantizar la tranquilidad del ejemplar y la propia seguridad vial, permitiendo que el animal siga su camino de forma natural y sin verse forzado a reaccionar ante una presencia humana intrusiva.