Las diferencias legales entre España y Portugal complican la conservación del lobo
Ejemplares protegidos en el país luso pueden ser abatidos legalmente al cruzar la frontera

Aunque la especie está en expansión, su población sigue siendo desfavorable.
El futuro del Lobo ibérico vuelve a situarse en el centro del debate conservacionista europeo tras el llamamiento conjunto realizado por tres organizaciones ambientales que exigen a España y Portugal una estrategia común para garantizar la supervivencia de una especie que comparte territorio, ecosistemas y patrimonio genético, pero que sigue sometida a regímenes jurídicos completamente distintos a ambos lados de la frontera.
La advertencia ha sido lanzada por Green Impact ETS, Rewilding Portugal y el Fondo para la Protección del Lobo Ibérico, que denuncian la falta de una gobernanza transfronteriza eficaz para una población biológica única cuya conservación, insisten, no puede seguir gestionándose de forma fragmentada.
El principal problema radica en la contradicción legal existente entre ambos países. Mientras en Portugal el lobo ibérico está clasificado como especie «en peligro de extinción» y cuenta con protección nacional desde 1988, en España, especialmente al norte del río Duero, el marco normativo permite actualmente controles letales y, en determinados contextos, su abatimiento. Esto significa que ejemplares nacidos y protegidos bajo estricta legislación portuguesa pueden cruzar la frontera y ser eliminados legalmente en territorio español.
Las organizaciones consideran que esta situación supone una pérdida directa de los esfuerzos de conservación realizados por Portugal durante décadas. El Gobierno portugués, de hecho, reafirmó oficialmente en junio de 2025, durante el Consejo de la Unión Europea, su intención de mantener una protección estricta para la especie pese a la reciente reclasificación a la baja impulsada por Bruselas.
Sin embargo, advierten de que este compromiso no será suficiente si no se acompaña de una política coordinada con España, ya que el lobo ibérico constituye una sola población biológica y no entiende de fronteras administrativas.
Los datos reflejan la fragilidad de la especie. En Portugal sobreviven actualmente entre 250 y 300 ejemplares distribuidos en 58 manadas, con una reducción de su área de presencia del 20% en apenas dos décadas. A pesar de casi cuarenta años de protección legal, su estado de conservación sigue siendo desfavorable debido a la caza furtiva, la fragmentación del hábitat y las dificultades de convivencia con la ganadería.
Uno de los estudios científicos más recientes apunta que el 47% de las muertes de lobos monitorizados con collares GPS en el noroeste de Portugal se debieron a furtivismo, un dato que evidencia que la protección legal por sí sola no garantiza la recuperación de la especie.
En paralelo, entre 2008 y 2013 se abatieron legalmente 623 lobos en España, mientras que en Portugal no se registró ninguna muerte autorizada, un contraste que pone de manifiesto la enorme diferencia entre ambos modelos de gestión.
Las entidades recuerdan que la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha sido clara en varias sentencias al establecer que el estado de conservación de una especie debe evaluarse en toda su área natural de distribución y no atendiendo a límites administrativos. Esto implica que la mortalidad registrada en España afecta directamente al conjunto de la población compartida con Portugal.