Alto Bernesga impulsa a la mantequera leonesa como ejemplo de sostenibilidad

Estudia el potencial de esta raza autóctona en peligro para desarrollar una carne premium

Dos ejemplares de la raza.FLOR LEÓN MARTÍN

León

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La Reserva de la Biosfera Alto Bernesga y la Armale celebraron el pasado 23 de junio la cuarta reunión de trabajo enmarcada dentro del proyecto internacional Res-Mab, un encuentro clave para evaluar el estado de las investigaciones que se están desarrollando en torno a la recuperación y valorización de la Vaca Mantequera Leonesa.

La reunión, celebrada de forma virtual, contó con la participación de destacados expertos del ámbito académico y científico como Javier Mateo Oyagüe, profesor de la Universidad de León; Luis F. de la Fuente Crespo, exprofesor de la misma institución; y Ángel Ruiz Mantecón, investigador del CSIC. Durante el encuentro se analizaron los avances de los trabajos en marcha y se definieron nuevas líneas de actuación para seguir profundizando en la conservación de esta raza autóctona. Esta iniciativa forma parte del proyecto Res-Mab, una alianza internacional financiada por la Unión Europea a través de la Fundación Prima y que agrupa a diez socios, entre ellos siete reservas de la biosfera del ámbito mediterráneo. En este consorcio, la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga es la única representante española, consolidándose como un territorio estratégico para experimentar soluciones de adaptación al cambio climático a través del enfoque Wefe (agua, energía, alimentos y ecosistemas). Dentro de este marco, una de las líneas de investigación más relevantes se centra en la alimentación animal como herramienta para mejorar la calidad de la carne, reducir costes y avanzar hacia un modelo de producción más sostenible.

Alimentación local

Los estudios desarrollados actualmente, con la colaboración del Instituto de Ganadería de Montaña, están centrados en evaluar la productividad de la carne y el impacto de nuevas dietas formuladas exclusivamente con recursos locales. Para ello se han diseñado planes de alimentación diferenciados para comparar ejemplares de raza mantequera con otros grupos, utilizando pienso, paja, hierba, veza y distintos forrajes producidos en el entorno.

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La apuesta por una alimentación de kilómetro cero permite reducir la dependencia de importaciones procedentes de países como Brasil, Estados Unidos o Argentina, rebajando de forma considerable la huella de carbono de las explotaciones y fortaleciendo el aprovechamiento de recursos de proximidad. Los primeros resultados han sido especialmente prometedores. Tras el análisis de muestras de carne de veinte animales procedentes de distintas unidades productivas, se ha constatado que los ejemplares alimentados con cebo local presentan un perfil lipídico más saludable, con una mayor presencia de Omega-3 y un mejor equilibrio de grasas esenciales, lo que refuerza la posibilidad de posicionar esta carne como un producto premium con un alto valor nutricional. Paralelamente, la investigación también avanza en nuevas fórmulas de conservación alimentaria. En coordinación con la Universidad de León, se está estudiando el uso del propóleo como alternativa natural a conservantes sintéticos como nitratos y nitritos, con el objetivo de mejorar la conservación de la carne de forma más saludable y sostenible.

De raza histórica en peligro de extinción a recurso estratégico para el territorio

La recuperación de la Vaca Mantequera Leonesa no solo tiene un valor productivo, sino también histórico y patrimonial. El origen de esta raza se remonta a los bovinos indígenas de la zona pertenecientes al tronco castaño, y su mejora se desarrolló entre 1886 y 1936 en el entorno de la Escuela Sierra-Pambley de Villablino, donde fue seleccionada por la elevada riqueza grasa de su leche para la producción de manteca y mantequilla. Durante la primera mitad del siglo XX, la raza llegó a alcanzar cerca de 100.000 ejemplares distribuidos por gran parte de la montaña leonesa y territorios limítrofes, hasta que la introducción de razas foráneas como la Parda Alpina y la Frisona provocó su progresivo declive. Desde 2012, con la creación de la asociación de criadores integrada en Armale , se han intensificado los trabajos de recuperación de una raza que hoy representa no solo un recurso ganadero singular, sino también una herramienta para la conservación del territorio. Más allá de la producción de carne, la Vaca Mantequera Leonesa desempeña un papel fundamental en la conservación de los ecosistemas de montaña, contribuyendo a preservar la biodiversidad, mejorar la fertilidad del suelo y reducir el riesgo de incendios mediante el aprovechamiento natural de la biomasa vegetal. El proyecto continuará hasta finales de 2026, cuando se presentarán los resultados de una investigación que puede marcar un antes y un después en la recuperación de esta raza histórica y en el futuro de la ganadería extensiva de montaña.