Los guardianes del oso regresan
Los investigadores Purroy y Clevenger ayudan a instalar un cierre para proteger un colmenar en Portilla de la Reina
Purroy, en el centro, y Clevenger (segundo por la derecha) junto a los responsables de Fapas.
Francisco Purroy y Tony Clevenger participaron la semana pasada en uno de los trabajos que actualmente centran los esfuerzos de conservación del oso pardo. Los dos científicos, integrantes del comité asesor del proyecto AMMZO, acompañaron al equipo del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) en Portilla de Luna durante la construcción de un cierre electrificado destinado a proteger un colmenar frente a posibles ataques del plantígrado.
La jornada permitió a ambos conocer de primera mano el sistema que Fapas está desarrollando para hacer compatible la apicultura de montaña con la presencia del oso. Y no se limitaron a observar. Clevenger, especialista en el estudio de los osos y con una larga trayectoria internacional en conservación de fauna, participó directamente en la instalación del cercado, mientras el equipo de la organización explicaba los aspectos técnicos del sistema.
La visita tiene además un significado especial por la relación de ambos investigadores con los primeros trabajos de campo desarrollados en León para conocer y proteger al oso pardo. Hace 35 años, Purroy y Clevenger contribuyeron a consolidar dentro de Fapas una metodología basada en el seguimiento directo de los animales y en el conocimiento del territorio que todavía forma parte del trabajo de conservación de la especie en la Cordillera Cantábrica.
Purroy, catedrático de la Universidad de León, ha mantenido durante décadas su vinculación con el estudio de la fauna y, especialmente, con el oso pardo. Clevenger, biólogo norteamericano, llegó a España para desarrollar sus investigaciones y obtuvo su doctorado en la Universidad de León. Durante aquella etapa trabajó junto a Purroy y con los equipos de conservación que comenzaban a aplicar nuevas técnicas de seguimiento de los osos.
Primer oso radiomarcado
Entre los trabajos de aquellos años figura la captura de Salsero, en las montañas de Riaño, que se convirtió en el primer oso radio-marcado en España. La utilización de esta técnica permitió conocer con mayor precisión los desplazamientos de los ejemplares y avanzar en el conocimiento de una especie que hasta entonces resultaba especialmente difícil de estudiar en libertad.
Clevenger desarrolló posteriormente buena parte de su carrera en Norteamérica, centrada en la conservación de fauna y, especialmente, en el estudio de los efectos de las infraestructuras sobre los ecosistemas.
Ahora, su regreso a las montañas leonesas se produce en el marco de un proyecto que aborda uno de los conflictos habituales entre la conservación del oso y las actividades económicas de montaña. La apicultura es una de ellas. Las colmenas constituyen un recurso accesible y atractivo para los osos y los ataques pueden provocar importantes daños a los apicultores. La instalación de sistemas de protección pretende reducir esos incidentes y facilitar la convivencia entre la actividad apícola y la fauna salvaje.