Diario de León

Toral abraza a Aurora en el recuerdo

Los vecinos rinden homenaje a la joven asesinada junto a su compañera Silvia hace 22 años en Barcelona

La familia de Aurora, frente al centro cívico que ahora lleva su nombre.

La familia de Aurora, frente al centro cívico que ahora lleva su nombre.dl

María Carnero
León

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Toral de los Guzmanes saldó el pasado lunes una deuda pendiente con una de sus familias. El pueblo rindió homenaje a Aurora Rodríguez, la joven asesinada hace 22 años en Barcelona junto a su compañera y amiga Silvia Nogaledo, natural de Noceda del Bierzo. Desde ahora, el nombre de Aurora permanece también ligado a uno de los espacios de encuentro de su pueblo, el centro cívico, que lleva su nombre como recuerdo permanente de una mujer a la que sus vecinos se niegan a olvidar.

Aurora y Silvia eran policías nacionales en prácticas cuando fueron brutalmente asesinadas el 5 de octubre, día de San Froilán, de 2004 en el barrio de Bellvitge, en Hospitalet de Llobregat, donde ambas residían mientras completaban su formación profesional. Habían comenzado juntas su preparación en la Academia de Policía de Ávila y después fueron destinadas a Alcalá de Henares para continuar sus prácticas, antes de acabar en Barcelona.

«Realmente es un homenaje a las dos, a Aurora y a Silvia, que llevaban juntas desde que comenzaron su formación en Ávila», explica María del Mar Rodríguez, hermana de Aurora. La relación entre ambas familias se ha mantenido durante todos estos años. La familia de Silvia, con la que tienen una relación prácticamente de familia, estuvo también en Toral.

La idea de rendir un homenaje a Aurora llevaba tiempo sobre la mesa y finalmente llegó al pleno municipal. En un primer momento se planteó poner su nombre a una calle, pero la tramitación necesaria hizo que se optara finalmente por el centro cívico. Una decisión que ha emocionado especialmente a los padres de Aurora, Raimundo y Teresa. «A mis padres les ha hecho mucha ilusión. Además, está al lado de casa, con lo que ven el nombre de su hija todos los días», cuenta Mar.

Para la familia, el homenaje tiene un significado que va mucho más allá de una placa o un nombre. Es la constatación de que, 22 años después, Aurora sigue formando parte de la vida del pueblo en el que creció. «Han estado siempre ahí», resume su hermana al hablar del apoyo recibido durante todo este tiempo.

Durante años, tanto la familia de Aurora como la de Silvia decidieron mantenerse alejadas de los medios de comunicación. Solo participaron en un documental de Movistar estrenado hace dos años sobre el doble crimen que conmocionó a España.

María del Mar explica que detrás de aquella decisión estaba, sobre todo, el deseo de proteger a la familia después de años especialmente difíciles. «Hemos escuchado auténticas barbaridades sobre el crimen de mi hermana. Nadie se puede imaginar lo que hemos pasado, lo que han pasado mis padres, lo mal que se ha portado la Justicia y muchos medios de comunicación que en aquellos años publicaron auténticas barbaridades».

Silvia Nogaledo y Aurora Rodríguez.

Silvia Nogaledo y Aurora Rodríguez.DL

Veinte años de proceso judicial

El proceso judicial fue especialmente duro para los familiares. Tuvieron que afrontar el juicio a cientos de kilómetros de su casa, su posterior anulación y la celebración de un nuevo proceso con jurado popular, además de los cambios derivados de la conocida como doctrina Parot, que afectaron a la condena del autor del crimen. Los trámites administrativos no concluyeron hasta 2024, cuando la familia recibió finalmente una indemnización irrisoria.

«¿Eso vale la vida de mi hermana? ¿Eso vale todo el dolor y sufrimiento que hemos vivido?», se pregunta Mar.

Sobre el autor del doble crimen, Pedro Jiménez, en prisión hasta 2044, los adjetivos calificativos se quedan cortos para Maria del Mar. Su trayectoria delictiva y el proceso judicial posterior han acompañado durante estos 22 años el dolor de las familias de Aurora y Silvia, que tuvieron que afrontar no solo la pérdida de las dos jóvenes, sino también un largo recorrido judicial con la imagen delante de esa especie de monstruo, responsable de una tragedia que cambió para siempre sus vidas.

Más allá de los procedimientos judiciales y de las noticias que durante años rodearon el caso, la familia ha tenido que aprender a convivir con una ausencia que nunca ha dejado de estar presente. «Ese dolor no se puede describir, hay que vivirlo, cosa que no le deseo a nadie, porque nadie se merece pasar por eso», afirma la hermana de Aurora.

Aurora tendría ahora 44 años. Su hermana la recuerda como una joven de mucho carácter, «extremadamente espabilada», con una personalidad fuerte y que siempre tuvo claro que quería ser policía, pese a la oposición de sus padres que querían que estudiara una carrera. La formación en la academia también supuso algunos cambios en sus hábitos. «Era mala comedora y tuvo que aprender a comer cuando ingresó en la academia», recuerda su hermana.

Tenía una relación muy especial con su sobrino Cristian, que tenía cinco años, y que era entonces el único sobrino de la familia. Después tuvo otra sobrina, a la que no llegó a concer. «La llamamos Aurora», cuenta Mar.

Entre los recuerdos familiares también permanece una coincidencia que con el paso del tiempo adquiere una dimensión especialmente dolorosa. El día de los atentados del 11 de marzo de 2004, Aurora y Silvia tenían previsto coger el tren que finalmente sufrió uno de los ataques para acudir a unas clases de tiro. A última hora recibieron el aviso de que las clases se habían suspendido y no llegaron a subir.

«Lo que es el destino», reflexiona Mar. «Igual hubiera sido mejor que lo hubieran cogido. No habrían sufrido lo que siete meses después les pasó ni nosotros hubiéramos tenido un duelo tan duro».

Ahora, 22 años después de aquel 5 de octubre, Toral de los Guzmanes ha querido hacer visible algo que para esta familia nunca ha dejado de estar presente. Aurora tiene un nombre en su pueblo. Un nombre que permanecerá en un lugar de encuentro, junto a las personas que la conocieron y la quisieron.

Es la forma que ha encontrado Toral de los Guzmanes de decir que no la olvida.

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