La incipiente sequía deja una estampa insólita en el mítico embalse de Barrios de Luna

La cola del pantano e encuentra totalmente seco a la espera de lluvias que, por el momento, no llegarán.
La cuenca del Duero a su paso por la provincia de León afronta un escenario de creciente escasez hidrológica. Según los últimos datos oficiales de la Confederación Hidrográfica del Duero, los embalses leoneses de los sistemas Esla y Órbigo se encuentran en su conjunto al 33,6 % de su capacidad total, almacenando apenas 433,1 hm³. Esta situación empeora los registros del año pasado (455,2 hm³) y sitúa a la provincia por debajo de la media de la última década para estas fechas, que se establecía en los 436,5 hm³, tras sufrir una pérdida de 3,1 hm³ en la última semana.
El foco de mayor preocupación se sitúa en el embalse de Barrios de Luna, cuya reserva de agua ha caído de forma alarmante hasta el 22,6 % de su capacidad total, reteniendo únicamente 70,2 hm³ de los 310,5 hm³ que puede llegar a albergar. La situación en esta infraestructura es crítica si se compara con su media histórica de los últimos diez años, fijada en 75,9 hm³. Además, Barrios de Luna lidera las pérdidas semanales de la provincia con un descenso de 2,0 hm³, penalizado por un fuerte desequilibrio entre el escaso caudal que recibe (una entrada media de 2,0 m³/s) y el agua que se ve obligado a liberar (una salida media de 5,2 m³/s). La precariedad también se extiende al resto de la provincia. El embalse de Villameca se encuentra prácticamente vacío, a un bajísimo 9,5 % de su capacidad con solo 1,8 hm³ disponibles. Por su parte, las dos principales reservas leonesas tampoco consiguen remontar: Riaño se sitúa al 37,5 % con 240,3 hm³ y el Porma resiste al 38,0 % con 120,9 hm³. Las previsiones a corto plazo no invitan al optimismo. Los servicios meteorológicos apuntan a que, salvo por las leves lluvias anunciadas para este fin de semana, el territorio no registrará grandes frentes de precipitaciones que reviertan la tendencia descendente actual.