La remolacha afronta una campaña normal con algo más de producción y riqueza
Las enfermedades no han supuesto un gran problema, en parte gracias a las altas temperaturas del verano. Azucarera abre el día 27 la molturación en Toro, a donde llega el cultivo que antes iba a La Bañeza
Javi Pozo en la tierra donde cultiva remolacha en el Páramo leonés.
Una campaña «normal», con rendimientos «normales». Así se presenta el cultivo de la remolacha en la provincia para los próximos meses, a pocos días de que comience la recogida de una hortaliza que está entre las que más peso tiene en el campo leonés.
Sobre el terreno, las enfermedades no han supuesto un gran problema hasta el momento y de eso han sido responsables, al menos en parte, las altas temperaturas de los meses del verano. «Lo más temido son los hongos, que tienen que ver con la humedad, y el calor ha impedido su proliferación», explican desde Asaja.
Recuerdan desde la asociación agraria que esta situación de normalidad para la remolacha está lejos de la que se vive en Francia, gran productor de remolacha de Europa, donde las altas temperaturas han pasado factura a un cultivo que reducirá su producción en un 35%, además de mermar el calibre y de dejar las fincas con un panorama bien distinto al que suele ser habitual. En este sentido, el modernizado regadío leonés ha marcado la diferencia de España —donde la mayor producción remolachera está en Castilla y León— con el país vecino. «A la vista no está mal, aunque ha necesitado mucha agua por el calor del verano», comenta Sonia Castro, secretaria general de Ugal en León, quien añade que la riqueza de la remolacha rondará esta campaña los 16 grados, «justita, más bien poco», puntualiza. En cuanto a previsiones de producción, «más o menos como el año pasado, pero mejor que unos años atrás». En este sentido, unas 85 toneladas por hectárea, más que las 60 de hace dos o tres años, pero lejos de las 120 de hace una década. Asegura Castro que el cultivo ya no es lo que era y hace hincapié en la problemática que genera la subida de precios de los insumos, «un mal común de todos los cultivos». La dirigente de Ugal en la provincia añade que, aunque es cierto que el clima ha cambiado, el verdadero cambio «es más bien el del mercado del azúcar», algo en lo que también influye, bajo su punto de vista, la especulación. Estos son algunos de los motivos por lo que la remolacha «tiende a desaparecer, porque cuesta mucho producir y el precio no es rentable».
Desde Azucarera
El 27 de octubre es la fecha que ha marcado Azucarera para abrir su fábrica de Toro (Zamora), a donde se traslada la remolacha leonesa desde el cierre de la planta de Azucarera en 2025. Ese día dará comienzo la campaña de molturación de remolacha, según ha informado la compañía, que prevé unos rendimientos satisfactorios tanto en producción como en riqueza azucarera. Para la presente campaña, la entidad cuenta con una superficie sembrada de 9.180 hectáreas en Castilla y León.
El consejero delegado de Azucarera, Pablo Puerta, ha señalado que la entidad comienza la campaña «con la confianza que transmiten el estado de los cultivos y el compromiso de los agricultores, con el objetivo de que la remolacha sea un cultivo rentable y con perspectivas de futuro». La empresa busca así —asegura— reforzar la rentabilidad del cultivo, mejorar la agronomía y generar valor para el territorio. En esta línea, la compañía, a través de un comunicado recogido por Europa Press, anuncia que reforzará su apuesta por la planta zamorana mediante un programa de inversiones durante los próximos cinco años, enfocado a modernizar las instalaciones, mejorar su competitividad y garantizar su futuro industrial. Además, Azucarera mantendrá su colaboración con la Asociación de Investigación para la Mejora del Cultivo de la Remolacha Azucarera (Aimcra) para impulsar la innovación y la transferencia de conocimiento al campo. Entre las novedades para este periodo, se reabrirá el Laboratorio de Análisis de Remolacha, gestionado bajo supervisión técnica de Aimcra y auditado por Aenor. Asimismo, la empresa «continuará desarrollando iniciativas para estrechar la relación con los remolacheros y fomentar su participación directa». Azucarera mantiene su presencia en Castilla y León a través de los centros productivos de Toro y Miranda de Ebro (Burgos) y el centro de envasado de Benavente. La firma cuenta con 547 empleados en España, de los cuales más de 300 desempeñan su labor en la comunidad.