Los Reyes llevan a San Isidro la ansiada nieve
Los Reyes Magos dejaron en la estación invernal de San Isidro la ansiada nieve, aunque los esquiadores hubieran preferido que la hubiera traído Papá Nöel para haber aprovechado las fiestas que acaban de terminar. Aún así, las precicitaciones abren buenas expectativas para el resto de la temporada en esta estación donde ayer seguía nevando y ya permitía la práctica del esquí en un total de siete kilómetros de pistas, en las que a última hora de la mañana se registraban espesores que oscilaban entre los veinte y los sesenta centímetros de nieve polvo. San Isidro mantenía ayer abiertos los telesillas uno y dos de Cebolledo y otro remonte, el telesquí para debutantes de la zona de Requejines. El mayor impedimento para la práctica del esquí ayer en la estación invernal de San Isidro eran el tiempo -con tres grados bajo cero a mediodía y los cielos cubiertos- además de los accesos a las instalaciones, ya que era necesario usar cadenas tanto por la vertiente leonesa como por la asturiana, mientras que la entrada por Riopinos estaba intransitable a mediodía de ayer para el tráfico rodado. La nieve llegó también a la otra estación de esquí leonesa, en el puerto lacianiego de Leitariegos, que ya el día de Reyes abrió sus puertas, mientras que la asturiana de Pajares, ubicada en el límite con la provincia de León, también se benefició de las precipitaciones de los últimos días, aunque no en la misma medida que San Isidro, su principal competidora para atraer visitantes.