Cañete afirma que la propuesta es aún peor de lo previsto en julio, en especial para Castilla y León
El ministro de Agricultura español, Miguel Arias Cañete, afirmó que la propuesta de reforma de la PAC «ha perdido coherencia y ha empeorado» respecto a las ideas lanzadas por la Comisión Europea en julio de 2002. Arias dijo que el proyecto presentado por la Comisión «es inaceptable» y calificó de «arriesgada, excesiva e intransigente» la reforma. La reducción de ayudas directas a partir de 2006 y la desvinculación de las subvenciones de la producción son los principales elementos de la propuesta. El ministro abogó por una desvinculación en la que un tramo de las ayudas permanezcan ligadas a la producción. Lamentó que después de seis meses de debates entre los Quince sobre la reforma «no hayan tenido efecto las posiciones iniciales» de los Estados miembros y que la Comisión tampoco haya tenido en cuenta la opinión de los agricultores. Afirmó que la reforma «ha perdido coherencia» porque en las propuestas de julio se indicaba que el dinero obtenido por la reducción de ayudas iría al desarrollo rural y ahora sólo se destinará el 6% de la deducción. Respecto a la desvinculación, señaló que provocará desajustes y perjudicará a las zonas desfavorecidas; dañará sobre todo a Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Calificó de «manipuladores» los datos publicados por la Comisión sobre la hipotética subida de precios del 7% y de ingresos del 4% en el vacuno. Además, criticó «el desfase temporal» que supone la aplicación de la desvinculación en 2004 y la modulación en 2007. España rechaza los recortes en los precios de intervención de los cereales, pide que cambie el sistema de penalización del arroz y ve insuficientes las ayudas a los frutos de cáscara. Además, Arias calificó de «injustificado» el nuevo sistema de retirada del cultivo que afecta a un 10% de la superficie. Agregó que «no hay ninguna urgencia» en aprobar las propuestas presentadas «y pidió que se estudien a fondo» los cambios.