El «Carro Triunfante» de la pastorada de El Salvador
Don Conrado Blanco, cronista oficial de la ciudad y memoria viva de las tierras bañezanas, habló con una mujer, doña Margarita García Montiel, que antes de su fallecimiento en 1993 le narró diversas circunstancias de la Pastorada que se organizaba muchas décadas atrás en la iglesia de El Salvador. Margarita García Montiel había participado, durante los felices días de su juventud, en las representaciones religiosas que recorrían el típico barrio de Labradores de la ciudad. El llamado «Carro Triunfante» era un carrito adornado con cintas de colores y ramas de pino, decorado según los criterios de los mozos de la parroquia. Entonces se recorrían las casas de la barriada, solicitando, entre coplas y canciones, el obsequio que luego se entregaría a la Virgen, siendo agasajados en los distintos domicilios de los bañezanos con vino y dulces. Tamboril y pandereta Posteriormente, envuelto en un acompañamiento musical de tamboril y panderetas, el Carro Triunfante se dirigía a las puertas del templo, donde las muchachas bañezanas entonaban la siguiente coplilla: «A estas puertas estamos,/ dispuestas para cantar,/ si el cura nos da licencia,/ que queremos empezar. Tras obtener el correspondiente permiso por parte del sacerdote de turno, las contentas mozas se acercaban al altar y entre coplas, romances y villancicos alusivos a la Navidad, iban depositando los presentes recogidos de la vecindad. Baile para la juventud Finalmente, una vez concluida la solemne misa, tenía lugar en el Barrio de Labradores un animado baile al que acudía toda la juventud de la ciudad. En definitiva, otra joya a añadir al tesoro cultural que suponen las mejores tradiciones bañezanas.