CARNAVAL 2003
León se ríe de sí mismo
Miles de leoneses salieron ayer a la calle para ver la cabalgata que ponía fin al carnaval en la capital leonesa. Un desfile en el que no faltaron las alusiones irónicas a la política municipal, como la escuela de pilotos sustituid
El concejal de Fiestas del Ayuntamiento de León, Jesús María Cantalapiedra, afirmó que había hecho «gestiones» para que hiciera buen tiempo durante las fiestas carnavaleras. Y las hizo bien, a juzgar por el éxito de público que tuvo el desfile que recorrió ayer, durante tres horas las calles más céntricas de la capital leonesa. Una hora antes de que diera comienzo la cabalgata ya mayores y pequeños cogían sitios en primera fila para ver los disfraces de este año. Nueve carrozas, 15 comparsas, 20 grupos, 15 charangas y cuatro fanfarrias se encargaron de poner las notas de originalidad y música a un carnaval en el que no faltaron extraños artilugios, ideas originales y alusiones contínuas a temas de actualidad. Una de las carrozas que despertó mayor admiración fue la de «La bodega y su vendimia» en la que estaba perfectamente representada esta labor agrícola, incluido el pan, el vino y el jamón típico de las bodegas. Muchos de los que optaron por participar en la cabalgata decidieron representar el bosque, bien con los animales bien con las plantas o incluso encantado. Entre las alusiones irónicas a la política municipal, una carroza representaba «La escuela de papel» en lugar de la de pilotos. Un pequeño hangar con aviones de papel simulaba que este centro nunca llegará a León. La crisis de la economía leonesa llegó incluso a la policía municipal cuyo vehículo para el 2003 también estaba muy logrado. «La dama del Torío» fue otra de las carrozas más elaboradas, puesto que representaba uno de los típicos barcos que recorrían el Mississippi, en la época de Tom Sawyer. Casi abriendo la comitiva, desfiló el príncipe y la princesa infantil mientras que la reina y las damas se encargaron de cerrar la cabalgata en una carroza de enormes dimensiones.