Viloria se queja de la política de subvenciones y de que el carbón sea el único producto en que no repercute el IPC
Apema acusa a Economía de poner trabas a las minas para ahogarlas
El presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Minas de Antracita (Apema), Manuel Lamelas Viloria, acusa al Minister
El presidente de la patronal minera leonesa abandona su tradicional silencio y contención visto el crucial momento que atraviesa el sector, crítico para definir cómo será el nuevo terreno de juego en la política carbonera española y europea. Viloria, uno de los empresarios con mayor importancia y peso en León, recuerda que al ser el primer año en que se aplica el Reglamento 1406/2002 de ayudas a la industria del carbón en la UE (tras la expiración del Tratado Ceca el pasado julio) España no puede liberar sin la autorización previa de la Comisión Europea (CE) las ayudas al funcionamiento. Al no contar con el visto bueno de Bruselas, los empresarios están viendo como la mitad de sus ingresos corrientes no llegan: la ayuda compensa la diferencia entre el coste real y el precio de mercado libre que pagan las térmicas. Esta situación está creándoles problemas de tesorería. En años anteriores, si se producía un problema de este tipo el Ministerio certificaba que la empresa iba a recibir subvenciones, con lo que ésta podía acudir a una entidad financiera con un aval para solicitar créditos para gastos corrientes. Este año se les ha negado hasta ahora. «O que nos den las ayudas o el certificado, pero rápido», reclama Viloria, quien dice que desde Madrid se les ha asegurado que en breve se podría recibir la autorización de Bruselas; y que si no es así aceptarían certificar las subvenciones. «Es triste que hagan falta dos meses para dejarse convencer», apunta Lamelas Viloria, que entiende que es una traba más a un sector que como en el caso de León ha sido el más escrupuloso al cumplir con la reestructuración que se le ha impuesto: se ha convertido en el que mejores cifras arroja en Europa. Precios y ayudas Otra cuestión que preocupa a los empresarios y sobre la que están negociando con el Ministerio de Economía es que, al contrario de lo que venía sucediendo antes, las ayudas anuales al sector no se van a recortar de forma global en el 4% previsto. El Gobierno mantiene que desde ahora deberán aplicarse las rebajas empresa por empresa y no en su conjunto. Esto, unido a que el precio del carbón no se puede actualizar -«es la única industria que no puede aplicar una actualización del IPC», denuncia- significa continuos y cada vez mayores ajustes y problemas para el día a día de las empresas. «No se puede repercutir el IPC, hay costes nuevos, bajan los precios y se reducen las ayudas», resume Viloria el panorama de las minas; a lo que añade los retrasos en esas subvenciones y la investigación de las ayudas concedidas por la Junta, que se suman a las trabas administrativas. Sólo una subida brutal del precio del gas y el petróleo, que obligara a acudir al carbón y reputnara sus precios ayudaría, apunta la patronal.