Las dependencias se cerraron en el otoño del 2001
Dos «okupas» viven en el puesto de la Cruz Roja de la Nacional VI
El puesto de la Cruz Roja en La Bañeza es hoy residencia improvisada de indigentes. Vecinos de la ciudad que trabajan en la zona aseguraban ayer que dos jóvenes, un hombre y una mujer, utilizan l

Parte de los objetos personales de los jóvenes se encontraban ayer sobre una de las camas del puesto
El puesto de socorro de la Cruz Roja en La Bañeza, cerrado en octubre o noviembre del 2001, según recordaba ayer José Cruz Cabo, último presidente en la ciudad de esta ONG, sirve desde hace tres o cuatro semanas de hogar improvisado a dos jóvenes, un hombre y una mujer, aseguraban ayer personas que trabajan en la zona. Cruz Cabo dimitió como presidente y el cierre de estas dependecias se produjo, comentaba ayer, «al no haber otra gente que se quisiera hacer cargo de la junta directiva». En una visita realizada a primera hora de la tarde de ayer al puesto se pudo comprobar que el acceso al mismo es extremadamente sencillo. En cuanto a las dependecias de la planta baja, alguien rompió el cristal de la puerta y arrancó uno de los barrotes de la misma, por lo que el candado que impide que se abra la misma no evita ya que entren personas. Un recibidor, una sala de curas, una oficina y un cuarto de baño muestran un lamentable estado -incluso hay material sanitario en el suelo, como agujas hipodérmicas, medicinas...- y un montó de fichas de socios de Cruz Roja ocupan parte de una mesa, cuando no del suelo. La mayoría de los cristales están rotos y un sofá ha servido de cama para más de uno, al menos mientras había cristales. Al piso superior se accede por la cochera, donde en otro tiempo se guardaban las ambulancias. La puerta se mantenía cerrada ayer gracias a una piedra. Arriba hay una cocina, un aseo y una habitación, que es la que ocupan estos jóvenes, cuyo objetos personales se encontraban sobre un colchón: sobres de té, ropa, el librillo de las coplas de carnaval de este año, un cargador de móvil... La ventaja de esta zona es que, pese a su suciedad y las pintadas realizadas en las paredes -«vivan los demonios», se lee en una-, los cristales permanecen intactos. Cuando se realizó la visita, los supuestos «okupas» no se encontraban en el recinto. Un puesto modélico El puesto de la Nacional VI se construyó a principios de la década de los 70, gracias a las aportaciones de los bañezanos. Hubo quien aportó dinero, otros regalaron materiales de construcción y los directivos ejercieron de constructores y albañiles. El terreno también salió gratis, gracias a la donación de los herederos de José de Mata. Tras su apertura, se le dotó con una ambulancia, comprada por la agrupación local de la Cruz Roja con un dinero que salió de aportaciones voluntarias, cenas y otros actos benéficos. A ésta se unió una más en el plazo de un año, adquirida con la misma estrategia que la anterior. «La gente no negaba un donativo a la Cruz Roja porque sabía que existía honradez y transparencia», decía ayer un ex directivo que prefiere mantener el anonimato. Simulacros de emergencias, cursos y otras iniciativas formaban parte de las actividades de Cruz Roja.