CRÓNICAS PÉSICAS Pedro V. Álvarez Collar
25 de mayo
Por fin el día 25 de mayo está a la vuelta de la esquina, anhelado por todos, por unos porque les llevará al ruedo político, por los más porque terminará de una vez la campaña electoral, una campaña presidida por la prepotencia de las huestes de Aznar por un lado, y por la otra la ya sobada campaña del PSOE e IU de utilizar la cadena de despropósitos del PP, sin importarles que todos ya sabemos que sobra, que durante este trienio de mayoría absoluta y absolutista, se han pasado la voluntad del pueblo por el forro y han actuado gobernando para unos pocos nada más. Aquí por estos valles poco o nada importa toda esta parafernalia, ya que quienes se disputan el trono lacianiego son IU, tras ocho años de gobierno municipal y el PSOE que intenta recuperar el terreno perdido tras el paso de los Fernández por el consistorio. Laciana se enfrenta hoy a un dilema, con un pueblo totalmente apático y entregado a su triste destino, un pueblo que ha perdido la confianza en los políticos y un dilema en el que la cuestión no es a quien votar, sino el votar o no votar. La verdad es que las listas que se le presentan no hacen mucho en favor de llamar la atención del votante. En IU se nota un total continuismo, más de lo mismo que durante estos cuatro últimos años anduvieron dando bandazos a diestro y siniestro sin terminar ningún proyecto y faltos de una mínima imaginación. En el PSOE se presenta una lista ciertamente renovadora, pero se nota que el papanatismo zapateril de la paridad hombre-mujer, ha dado al traste con algo mejor. No se concibe que en una agrupación donde más del 90 por ciento son hombres, hayan de ser listas al 50 por ciento. El PP lucha con la incongruencia por bandera, reclamando desde el municipio todo aquello que no apoya desde instituciones superiores para Laciana. Para muestra sirve un botón: se oponen a las salvajes exportaciones a cielo abierto que desde la delegación de la Junta favorecen. Desde la UPL se oferta algo quizá más coherente, pero su lastre le viene de su política de pactos y de su teoría de intentar siempre ser la llave. Parecen estar siempre cantando aquella canción infantil del matarile-rile-rile. Con todo lo ofertado en los programas de los unos y de los otros, la verdad, no se podría hacer mucho. Parece copiarse entre ellos y, después de haberse pasado la última legislatura mirándose al ombligo, poniéndose zancadillas entre todos, ahora todos son muy buenos y van a hacer muchas cosas por Laciana. Autovías, reactivar el polígono industrial, relanza el turismo, mantener el sector del carbón, y lo más chocante, están empeñados en que aprendamos a andar, todos quieren hacer una piscina climatizada. De risa, si no fuera porque falta nos hace a los lacianiegos, verdaderamente, saber nadar y guardar la ropa. Sobre todo con los tiempos que se avecinan. Cualquiera diría que el ayuntamiento de Villablino tienen una salud de hierro, cuando todos sabemos que soporta un endeudamiento asfixiante, y que lo que necesita es de gente que trabaje por y para el Valle, con la imaginación y con honradez. Solamente eso, nada de fastuosos proyectos y pampiroladas. Por eso, el domingo, todos debemos de acercarnos a las urnas como es nuestra obligación y debemos votar, a quien sea, o votar en blanco que sería una manera de castigarlos a todos. Pero ante todo votar, no hemos estado durante años este derecho para ahora tirarlo por la borda. Y que no se piensen los vencedores que lo han sido porque ser los mejores, sino porque el resto son aún peores que ellos...