Diario de León
Publicado por
PEDRO V. ÁLVAREZ COLLAR
León

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ESCRIBÍA hace un par de semanas acerca de lo que parecía ser, el principio del fin, del despropósito que ha sido hasta ahora y desde sus comienzos como estación invernal de Leitariegos. Cuando todo parecía que llegaba a su final, que los políticos cogían el toro por los cuernos como debe de ser, y esta temporada, por fin, iba a solucionarse con la Diputación comprometiendo medio millón de euros, con el MAP (Ministerio de Administraciones Públicas) poniendo al Ayuntamiento de Cangas en su sitio, por mucho que continúe el pataleo, con el Ayuntamiento de Villablino moviéndose para que comenzase esa obra que dura ya más que aquella del Escorial, famosa también por no acabarse nunca. Por un error mecánico no salió esta columna publicada en su día y hoy duerme el sueño de los justos inédita en el fondo de un cajón. Tanto mejor, porque en ella reflexionaba acerca de que, al aunarse todos los esfuerzos en el mismo sentido, había dado como fruto el desbloqueo del empecinamiento de algunos, la manifiesta desidia de otros y pasarse por el forro los intereses y el bien común de casi todos, llegando a su término con el sentido común por bandera de todos los implicados en el tema. Craso error el mío. Un par de semanas más tarde de haber escrito lo que digo que veo, mis esperanzas en que el sentido común fuese la bandera de todos eran vanas. Las obras de ampliación de Leitariegos deberán de permanecer dormidas un año más, debido sobre todo a la burocracia política. Nos dirán que se debe principalmente a que el estudio de impacto medioambiental aprobado por la Junta solamente permite realizar trabajos entre el 1 de julio y el 30 de septiembre. No quiero ni imaginarme que sea por estar Leitariegos dentro de la zona de protección del oso pardo, cuando esa misma Junta se pasa por el forro lo mismo en las explotaciones a cielo abierto muy cerca de allí... Pero volvamos al tema Leitariegos, ya que al parecer el despropósito va a continuar campando un año más. Creo que no hay hasta el momento un tema que haya dado tanto de sí como éste. Esta es la quinta o sexta columna que escribo de lo mismo desde hace cinco años atrás cuando se paralizó primero por el Fapas, luego fue el Ayuntamiento de Cangas. Y así llegamos al siglo XXI, con una estación de esquí que según los expertos es la más asequible al bolsillo de los usuarios. Una estación llena de futuro por todos lo dado y con ganas de echar a andar y olvidar un pasado tan lleno de despropósitos. Un pasado lejano, desde los años setenta cuando se construía del parador, sin demostrar ningún tipo de interés por parte de los alcaldes Manuel Barrio y Daniel Morales, con nula visión futurista del atractivo turístico de la zona. Idéntica visión a la que posteriormente tendrá Rodríguez Barrero, que no supo equiparar la citada estación a otras de la provincia. Detrás vendría Pedro Fernández, que sería más de lo mismo durante sus seis años de mandato. Guillermo Murias intentó su ampliación y consiguió 500 millones de las antiguas pesetas, que aún continúan por allá. Es durante su mandato cuando la cadena de despropósitos se incrementa y llegamos al día de hoy. Esperemos que esta sea la penúltima vez que el tema de Leitariegos se trate en esta columna. Que la próxima y última, sea para hablar del buen funcionamiento de la recién remozada Estación de Esquí de Leitariegos...

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