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MARIANO GONZÁLEZ PONCE, ALCALDE DE VALVERDE ENRIQUE
León

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PRETENDO ejercitar mi derecho de réplica y contestar al escrito que se publicó en el Diario de León de fecha 12 de noviembre pasado, firmado por don Javier Martínez, presidente de la Junta Vecinal de Valverde Enrique con 123 presuntas firmas más, y contestar a todos ellos y a su amanuense escribano, aunque de la propia lectura del escrito ya quedaban definidos, por aquellos de que por sus «opus» (obras en latín) les conoceréis». No es que yo pretenda trasladar el debate político a los periódicos provinciales y ponerme a su altura, no, para ello están las instituciones democráticas. Sólo pretendo desmontar las mentiras y falsedades que se dicen en el citado escrito, no sea que alguien piense que quien calla otorga. En primer lugar me gustaría saber de la veracidad de las 123 firmas, ya que el pueblo de Valverde a fecha 1 de enero de 2002, últimas cifras oficiales publicadas, contaba con 98 habitantes, y muchos de ellos me confirman que no han firmado, así que habrán hecho el milagro de la multiplicación del pan y los peces. Y además, algo tendrán que ocultar cuando se niegan a mostrar dichas firmas en el Ayuntamiento, e incluso a un miembro de la Junta Vecinal que no es de su cuerda. Para centrar la situación, hay que hacer constar que don Javier Martínez es el presidente de la Junta Vecinal de la localidad de Valverde Enrique por el Partido Popular, y quien suscribe, alcalde del Ayuntamiento por el PSOE, habiendo sido elegido mediante el sistema de voto mayoritario o listas abiertas, al igual que se vota a los candidatos al Senado, y este alcalde, en las últimas elecciones locales sacó el mayor número de votos populares, mientras que el hasta entonces alcalde del Partido Popular, fue el octavo en número de votos, y ni siquiera salió elegido concejal. Aunque hay que reconocerle un éxito, no quedó el último, solo el penúltimo, ya que había nueve candidatos, lo que dice bien a las claras el concepto que los ciudadanos del municipio tenían de él. Y ese ha sido el pecado de los vecinos del municipio, que votando en libertad, como se hace en las democracias, cambiaron de alcalde. Y claro, ese pecado tiene su penitencia, que no ha sido otra que cerrar el local que la anterior Junta Vecinal, presidida por mí, había rehabilitado para dedicarlo a centro socio-cultural en Valverde-Enrique, con el objeto de que los vecinos del pueblo tuvieran un lugar de encuentro, de convivencia, de participación en cualquier sitio de actividades que pudieran realizar, y porque no, también de jugar la partida o tomar un café con los amigos. Pero eso parece que molestaba a los «demócratas» perdedores de las elecciones al Ayuntamiento, y desde la Junta Vecinal que detentan ahora, procedieron a cerrar el local de una manera totalmente caciquil y embustera. Alegan para ello la carencia de licencia de apertura o que el local no reúne las debidas condiciones. Esto es una falsedad total, y se cae por su propio peso. La licencia ni siquiera la han pedido al Ayuntamiento que presido, por que su intención no es tener la licencia, si no mantener el local cerrado. Y si la pidieran, la obtendrían de inmediato, ya que es competencia de la alcaldía otorgarla, en caso de que fuera necesario, porque estamos hablando de un centro cívico, no se trata de ningún bar. Y respecto de si el local reúne las debidas condiciones, cabe solamente decir que la obra se ejecutó con fondos públicos, entre otros, de la Excma. Diputación de León, por lo que al finalizar la obra se certificó su idoneidad por el técnico correspondiente, y por otro técnico de la Diputación se comprobó su ejecución. Respecto a los parques del municipio, es totalmente falso lo que allí se atribuía a la alcaldía. Los parques se atenderán todos por igual de la mejor forma que los recursos nos lo permitan, y no sólo el parque de los afines al anterior alcalde. En lo relativo a la eliminación del toque de campanas del reloj, no es cierto que se haya eliminado, simplemente se atendieron las quejas de algunos vecinos por el fuerte sonido que emitían, y se llegó a una solución, hablaba con quien se tenía que hablar, y que fue la de utilizar las campanas para su uso tradicional, y para señalar diariamente la hora del «Ángelus». También es mentira que la Iglesia se haya dejado en «absoluta oscuridad», ya que tenía catorce focos y se han dejado cinco. Pero si la Junta Vecinal tiene pena por ello, que no sufra, puede encenderlos todos, pero a costa de su presupuesto. Porque claro, es fácil filosofar de forma demagógica, pero cuando pasamos de la filosofía a las matemáticas, la cosa cambia. Unos pequeños datos. A la toma de posesión del actual Ayuntamiento, el 14 de junio, la anterior Corporación presidida por el PP dejó unos fondos presupuestarios de 310,72 euros, un endeudamiento que alcanza el 65,81% de los recursos ordinarios del Ayuntamiento, y cerraron el ejercicio anterior con remanente de tesorería negativo o déficit de más de 3.000,00 euros. Ósea un chollo. Por eso, es mi responsabilidad, y la del equipo de gobierno socialista que me honro en presidir, la de administrar el poco dinero que nos han dejado en beneficio de todos los pueblos del municipio. También quiero decir que a pesar del «espléndido concepto» que tiene el presidente de la Junta Vecinal de su propio pueblo, en Valverde Enrique no hay regresión de ningún tipo a tiempos pasados, cualquiera puede visitarnos y verá un pueblo con buenas gentes, con ganas de convivir en paz y armonía, aunque eso sí, no habrá ni un lugar donde tomar un café, ya que el único local que podría encontrar para ello, lo han cerrado por capricho los demócratas del PP. como regalo la pueblo por haber votado a un alcalde socialista. Aunque después de todo resulta paradójico que hablen de despotismo, de tiranía o de dictadura, los que en este caso concreto ha llevado a la práctica de una forma soez aquel viejo principio fascista de «cuanto peor mejor»; ¿estarían autorretratándose o quizás mirándose a un espejo? Y han sido capaces de publicar un escrito despreciativo de las gentes del pueblo que somos tan corrientes que gustamos de dormir la siesta o jugar la partida con nuestros amigos, ya que no tenemos tanta erudición como el Sr. Presidente de la Junta Vecinal, del que permanecemos a la espera de la publicación de sus obras completas, para que nos enseñe algo. El pueblo de Valverde sabe quién les abrió un local para su disfrute, y quien se lo ha cerrado. Y este alcalde intentará lo antes posible abrir otro local, porque no vamos a permitir que ninguna política caciquil de la derechona más rancia que queda en la provincia, doble la voluntad mayoritaria de la población del municipio, expresada democráticamente en las urnas.

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