La creación del mercado bañezano
Isabel y Fernando concedieron a la ciudad el Arancel Real ante las quejas que levantaba entre caminantes y mercaderes el impuesto por transportar mercaderías
Una imagen del acceso al parque infantil de la bañezana plaza de los Reyes Católicos
A pesar de la placa indicativa que alude a los Reyes Católicos como dueños y señores de este sugerente enclave donde hoy nos encontramos, lo cierto es que entre el pueblo llano resulta bastante más conocido como el parque infantil, un espacio que fue reformado y reacondicionado a fondo durante la legislatura de 1995-1999. No en vano se trata de un rincón en el que los niños de La Bañeza adquieren el sumo protagonismo, dada la sucesión de elementos de juego con suelo de arena diseñados para uso y disfrute de los más pequeños. Hablamos de un considerable espacio urbano, en el que desembocan nada menos que siete arterias y amparado por un caserío de muy diversas trazas arquitectónicas. Tan abigarrado y vitalista lugar cuenta, no obstante, con un pasado salpicado de historia. El erudito padre Albano, un investigador especialmente documentado en temas bañezanos, recoge en sus trabajos la memoria de dos antiquísimas calles que discurrían en la antigüedad por estos contornos. La calle de los Nogales o Nogalas iba desde la plaza de la Cruz Dorada, actual obispo Alcolea, hasta el convento ubicado en las cercanías, discurriendo por lo tanto en las inmediaciones de la hoy llamada plaza de los Reyes Católicos. También existió la calle Nueva, cuya conclusión se localizaba en la puerta existente en la entonces llamada calle de La Parra, o Juan de Ferreras en la terminología presente, justo al lado de nuestra plaza protagonista. Sin retroceder demasiado en el reloj de la historia, surgen las imperiales figuras de los Reyes Católicos, seguramente la pareja de monarcas más importante que ha tenido nuestro país. Tanto monta, monta tanto, Isabel y Fernando hicieron de España una nación poderosa y homogénea, gracias a la culminación del proceso de la Reconquista, iniciado varios siglos atrás y rematado con la expulsión de los árabes de su hermoso reducto en Granada. Pero antes de entrar en más detalles sobre su apasionante biografía, conviene recordar la relación que mantuvieron los Reyes Católicos con la Bañeza y que les lleva a presidir el rótulo de nuestro enclave. Don Conrado Blanco, cronista oficial de la ciudad y buen amigo personal, incluye en su magna obra Capiteles para la Historia Bañezana , a la que prácticamente cada año añade nuevas y cada vez más interesantes ediciones, un espléndido trabajo sobre lo que significó para la entonces villa de La Bañeza el Real Arancel otorgado por los Reyes Católicos el día 22 de mayo de 1501, en la entonces recién conquistada capital granadina. Su propósito, en palabras de don Conrado, era dotar a nuestra ciudad de un arancel más amplio y completo, ante las justas protestas de mercaderes y caminantes que debían abonar el llamado impuesto de la Castillería . Un cobro de peaje exigido a todos los que pasaban y atravesaban por una tierra de su jurisdicción con algunas mercaderías, aún cuando no entrasen en la plaza. En muchos casos este impuesto era cobrado por los señores del castillo, en el caso de nuestra ciudad el vizconde de Palacios de la Valduerna y, más tarde, marqués de La Bañeza. Quejas y agravios Por ello, después de referir en el farragoso léxico de la época el memorial de quejas y agravios presentado ante las autoridades por los perjudicados, don Fernando y doña Isabel por la gracia de Dios, rey y reina de Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, etc, etc.,conde y condesa de Barcelona, señores de Vizcaya y de Molina, duque de Atenas, condes del Rosellón y de Cerdeña, marqueses de Oristan y de Foriano, ordenaban lo siguiente: «Nos, mandamos hacer pesquisas y nombramos al Licenciado Diego Fernández de Valera, y entre las otras villas y lugares donde le mandamos ir, fue a este dicho lugar de La Bañeza, el cual hizo pesquisa, y por ante mí escribano echó sentencia en que mandó que dentro de cierto término la parte de Vos, el dicho don Pedro de Bazán, pareciese en el nuestro Consejo y presentase la pesquisa, el proceso que sobre el dicho Portazgo y Castillaje fue echa para que mandásemos dar Arancel por donde se obiese de llevar el dicho Portazgo y Castillaje... A esta causa se hicieron algunas extorsiones a los caminantes, mercaderes y recueros que pasaban por La Bañeza, y porque lo susodicho cesare, tuvimos por bien mandar moderaran los dichos derechos y dar Arancel de nuevo a la villa de La Bañeza».