Los resultados obtenidos en la terapia de grupo animan a Arba a darse a conocer en la comarca
La Asociación de Alcohólicos Rehabilitados relanza su actividad
La psicóloga Montse González prepara actividades que ayuden a solventar los problemas del alcohol

Miembros de Arba en una sesión de la terapia de grupo que se ofrece a los socios
«¿Alcohólico yo?». Puede sonar a broma, pero lo cierto es que esta enfermedad se da en La Bañeza y hay quien está dispuesto a plantarle cara, como es el caso de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de La Bañeza (Arba), que, tras varios años de andadura quiere relanzar sus actividades, al menos así lo creen preciso sus socios y su directiva, presidida por Miguel Ángel del Valle. Quedan atrás otros años en los que se atendió a un mayor número de personas y la escisión de la agrupación en dos sociedades. Pero, tras dos años de terapia bajo la dirección de la psicóloga Montserrat González, los resultados animan ahora a Arba a abrirse a la sociedad para captar a todos los que tienen una enfermedad para la que existe tratamiento. Para Montserrat González el trabajo en Arba supone olvidar su trabajo diario y dedicarse a lo que estudió, porque, desde el punto de vista económico, Arba no es un chollo: veinte socios que pagan una cuota simbólica. En estos momentos, una docena de personas siguen una terapia de grupo un día a la semana -los viernes, de ocho a nueve y media de la noche- y una vez al mes se suman a la sesión las familias de los enfermos, porque «la familia de un alcohólico necesita conocer el problema para afrontarlo y comprender al alcohólico. Muchos piensan que el alcoholismo es un vicio, pero lo cierto es que le puede pasar a cualquiera». La terapia de grupo que se sigue en Arba parte de un hecho sencillo: «Cada uno habla de sí mismo», explica la terapeuta, que añade que «no se dan consejos, sino que cada uno cuenta sus experiencias y, de esta manera, unos se ven reflejados en otros y se dan cuenta de que lo que les sucede no es especial, que otros han pasado por lo mismo». «Buenos resultados» Montserrat González reconoce que en Arba no existen datos sobre el número de enfermos alcohólicos que existe en La Bañeza y sus comarcas, porque «en los dos últimos años nos hemos limitado a la terapia. Ahora, la asociación quiere revitalizarse y que se le conozca para que otras personas se acerquen a ella y se beneficien de la terapia». Pese a carecer de estos datos, la psicóloga sí puede establecer una comparación con otros grupos con los que ha trabajado para señalar que «como grupo terapéutico, Arba funciona bastante bien, con resultados que se pueden comparar con los obtenidos en León capital, por eso es una pena que no se nos conozca». González ha pensado, ahora que Arba quiere crecer, en organizar nuevas actividades para sus pacientes «con el fin de que el grupo gane cohesión», como puede ser alguna excursión, debates, cine-fórum... En la última actividad citada a la psicóloga, como no podía ser de otra manera, le viene un título a la cabeza Días de vino y rosas , de Blake Edwards, protagonizada por Jack Lemmon y Lee Remick. La película recibió un óscar en 1962, año de su estreno, y es uno de los mejores dramas que aborda el problema del alcoholismo.