| Reportaje | La ruta vadiniense |
Ya llegan los peregrinos
Dos catalanes se convierten en los primeros usuarios del albergue de Cistierna
Jaime y José María, en el exterior del albergue de Cistierna
Jaime Figueras, de 70 años, y José María Maristany, de 68 años, ambos de Barcelona, han sido los primeros peregrinos del primer albergue existente en la ruta vadiniense Camino de Santiago, ubicado en Cistierna. Esta ruta discurre desde Potes hasta Mansilla de las Mulas a enlazar con el Camino Francés. Jaime, que ha realizado el camino de Santiago en cuatro ocasiones, ha hecho la ruta a pie, mientras José María ha utilizado la bici. La idea de hacer esta ruta surgió porque después de varias veces haciendo el Camino Francés quería realizar una nueva ruta donde no coincidir con muchos peregrinos. El tramo entre Potes y Cistierna lo ha hecho entre días. El primer tramo entre Potes y Portilla lo consideran como la etapa reina donde incluso han tenido que caminar sobre casi medio metro de nieve. «Es dificil olvidar este paisaje de Pandetrave que junto con la soledad te impresiona, ya que tan sólo nos encontramos con un pastor y unas yeguas», recuerda José María Maristany. Una ruta diferente Jaime añade que el tramo entre Las Salas y Cistierna cuenta con una de las zonas más admirables y es la calzada romana o camino real. De hecho, la asociación vadiniense camino de Santiago pretende reabrir casi 18 kilómetros de calzada romana. «A esta ruta vadiniense le falta un retoque de señalización, ya que el peregrino quiere las cosas muy claras. Sin embargo, cuenta con una característica que tenía hace años el Camino Francés, y es que no existe la masificación de peregrinos ya que esta ruta aún está virgen», puntualiza Jaime. Los dos coinciden en señalar que en el Camino Francés eres un peregrino de tantos, mientras que en esta ruta eres «el peregrino». «Aquí la gente te mira extrañado cuando pasas, en el Camino Francés es algo normal», dicen. Destacan que lo reciente de esta ruta vadiniense hace que puedas disfrutar del camino y sus paisajes, incluso pararse a hacer muchas fotografías sin preocuparse por llegar pronto a un albergue para conseguir una cama. «La gente cuando nos veía no entendía que hacíamos, si bien algunos ya sabían lo de la ruta vadiniense e incluso en el pueblo de Horcadas nos enseñaron fotos del antiguo Riaño», comenta José María como una de las anécdotas de estos primeros días de camino.