Despedida emocionada
El Ayuntamiento y el Obispado rinden homenaje a las siervas de María, que abandonan su sede

Blanco recibe de manos de Perandones la placa en plata como recuerdo
Las Siervas de María, Ministras de los Enfermos, recibieron ayer muy emocionadas el reconocimiento de la ciudad que acogió a la orden desde 1892. El alcalde, Juan José Alonso Perandones, representó a la corporación municipal y a la ciudadanía en un acto en el Ayuntamiento en el que recordó a las religiosas que durante más de un siglo las integrantes de su congregación han sido también vecinas de Astorga, y que como tal las acogieron sus habitantes. Perandones entregó a la superiora provincial, Sor Teresa Blanco, una placa en plata en agradecimiento a la dedicación de las monjas a los enfermos de la ciudad. Blanco admitió el pesar de la orden al abandonar su casa en la ciudad, de la que dijo que las religiosas se sentían muy cercanas. Al acto acudieron el obispo, Camilo Lorenzo, concejales de los tres grupos municipales, representantes de numerosas asociaciones y el diputado provincial Joaquín Llamas. La diputada Natividad Cordero no pudo asistir al homenaje. La jornada continuó con una misa presidida por el prelado a cuyo término intervinieron varias autoridades eclesiásticas.