| Reportaje | La interpretación en la sangre |
El más puro teatro al desnudo
Un taller municipal sobre el arte de la escena convierte a los alumnos en escritores, al diseñar una obra partiendo de secuencias aisladas y del esqueleto de los personajes

Los participantes y la profesora del taller preparando una escena
El Ayuntamiento de Astorga planteó hace meses a la población un taller de teatro con el fin de fomentar la afición a este arte en unos ciudadanos que, de forma mayoritaria, no pierden ocasión de demostrar su interés por todo tipo de manifestación cultural. Las orientaciones de Reneé Jait, actriz, directora y profesora de teatro, han convertido a los alumnos, además de en actores aficionados, en autores y en maestros de la improvisación. Seis personas, de 23 a 63 años, han acudido a las dos clases semanales de esta argentina que ha dado la vuelta a la concepción clásica de la escena. Como colofón al taller los estudiantes debían representar en público una obra de teatro. Lo curioso es que el libreto es fruto de las inquietudes de los alumnos, que plantearon problemas y situaciones y diseñaron el esqueleto de los personajes hasta conseguir la trama, mediante las interrelaciones de todos ellos. El objetivo era hacer partícipes a los aficionados de los entresijos del arte de la escena, trazando una historia en la que el texto puede variar, aunque no las situaciones. Alumnos y profesora mostrarán el resultado de su trabajo en los próximos días, sobre un escenario prácticamente desnudo en el que ni siquiera una iluminación teatral añadirá falsos aderezos a la representación. La historia de don Paulino y doña Sara, un matrimonio pretencioso, cuya empresa está en la ruina, que tiene que bregar con dos trabajadores inmigrantes a los que explotan y con una hija hippy, es un cúmulo de situaciones cómicas y equívocos. No faltan tampoco las historias de amor, en esta ocasión de un empleado de don Paulino hacia la joven, adornada con el hecho de que el trabajador extorsiona a su jefe porque conoce su precaria situación económica. Para llegar a esta trama, los asistentes al taller pasaron, en una especie de juego, por conocer cuestiones teóricas básicas, como las perspectivas sobre el escenario, las poses que facilitan los movimientos, las principales zonas del espacio escénico y cómo distribuir sobre él los muebles o aderezos para que no entorpezcan a los personajes, o cómo colocarse según el número de personas que participan en cada escena. Las enseñanzas de Jaitt fueron eminentemente prácticas, y destinadas a potenciar la expresión del cuerpo y la cara, los gestos, o a aprender una partitura de movimientos que impida que los aficionados repitieran el texto de forma mecánica. Además, los alumnos practicaron también la forma de enfatizar los textos dependiendo de la situación, e incluso percibiendo los diferentes sentidos que pueden tener en función de la expresión oral y física, así como numerosos ejercicios de improvisación. Todas estas labores pretendieron reforzar la naturalidad de los actores sobre el escenario. La iniciativa se planteó por primera vez en Astorga, que ya cuenta con algunos grupos de teatro de aficionados, a los que pertenecen varios de los alumnos, procedentes de la ciudad y la comarca. Mientras, Reneé Jait lleva 43 años vinculada al mundo del teatro, desde que comenzó a estudiar esta disciplina en la Universidad Nacional de Tucumán, en su Argentina natal. Tras cinco años de formación se incorporó al elenco estable de teatro universitario. En 1979 abandonó su país para instalarse en Bolivia, donde permaneció 14 años. Ya en España, en 1995 llegó a Sevilla, provincia en la que trabajó en la creación de espectáculos teatrales asociados a casas de cultura. Desde hace algo más de un año y medio reside en Astorga, y trabaja como colaboradora voluntaria en el centro de discapacitados Las Cinco Llagas.