La mayoría de los residentes piensan que el Obispado debería retirar al sacerdote
La custodia de la cruz procesional enfrenta a vecinos con el cura
Aseguran que desconocen su paradero desde la procesión del pasado día de San Pedro La casa parroquial, otro
La cruz procesional que se custodia en la iglesia de Villamondrín es esta vez el foco de la polémica
El pueblo de Villamondrín vive desde hace años una lucha entre sus vecinos. Los motivos han sido varios, como la ocupación de la casa rectoral por un hombre -totalmente ajeno al pueblo- que cuenta con el apoyo de una parte de los vecinos y el rechazo del resto. La polémica ha saltado nuevamente en Villamondrín. Esta vez el motivo es la cruz procesional, un asunto en el que el pueblo vuelve a estar dividido. Mientras unos piensan que ésta debe ser guardada en la iglesia, el sentir de otros es que la mejor forma de custodiarla es en las casas de los vecinos del pueblo, algo que, según uno de los vecinos de más edad, se ha hecho durante muchos años. Se trata de una cruz de gran valor histórico, pues data de 1530 y es una de las pocas cruces arboladas que existen en la actualidad, además fue restaurada hace algo más de un año. Ese es el motivo por el que algunos piensan que la mejor forma de custodiarla es en las casas, pues consideran que la iglesia es un lugar poco seguro para guardar cosas de valor. El presidente de la Junta Vecinal de Villamondrín, Basilides Gutiérrez, quien asegura que habla en nombre de la mayoría del pueblo explica que la última vez que vieron la cruz fue el pasado día de san Pedro, en una de las dos procesiones en las que se saca de las casas de los vecinos. «Desde ese día, cuando el cura vino a buscarla, no hemos vuelto a saber de su paradero y además han cambiado la cerradura de la iglesia para que no podamos entrar», señala Basilides, quien ha interpuesto una denuncia ante la Guardia Civil por la desaparición. Los desacuerdos entre los vecinos de esta pequeña localidad de apenas 100 habitantes, vienen de hace ya varios años, con el anterior presidente de la Junta Vecinal, del Partido Popular, al que acusaron en su día de apropiarse de parte del dinero público. Este malestar entre los habitantes de Villamondrín, según algunos vecinos, no mejoró con la llegada, hace dos años, del cura párroco, Eliezer Melón, que se ha puesto del lado de uno de los dos bandos y quien, al ser preguntado por este periódico sobre los últimos hechos acontecidos en el pueblo, no quiso hacer declaraciones de ningún tipo al respecto. El presidente de la Junta Vecinal asegura que don Eliezer -como le llaman en el pueblo- no respeta las decisiones de la junta, «que ha sido elegida de manera democrática por la mayoría de los habitantes del pueblo» y explica que lo que solicitan al cura es que devuelva la cruz al pueblo «y que pida perdón públicamente a los feligreses, que somos los grandes perjudicados por todo este asunto», asegura Gutierrez. La Asociación de Amigos de Villamondrín, que agrupa a 140 personas que viven en el pueblo y fuera de él, ha mostrado su preocupación ante la situación de enfrentamento vecinal y está pensando en solicitar firmemente al Obispado que se vaya don Eliecer, «porque no respeta las decisiones de la junta vecinal y quiere llevarnos la contraria a toda costa», comenta uno de sus miembros. Mientras tanto, «la otra parte» del conflicto, que apoya la postura del párroco, sostiene que las imágenes de valor están mejor custodiadas en la iglesia y aseguran que «Villamondrín es uno de los pocos pueblos en donde algunas personas tienen el empeño de llevarse la cruz procesional a casa y sacarla a toda costa de la iglesia», con lo que justifican que «al cura no le quedó más remedio que poner un candado en la puerta de la iglesia «con el fin de que la cruz no fuera secuestrada».