| Reportaje | Otras vías de subsistencia |
Hasta donde no llega el dinero puede llegar la imaginación
Alberto Castañeda, un joven recién licenciado, hace realidad su proyecto de fin de carrera y se dedica a la cría de caracoles como método para hacer frente a las dificultades del mercado laboral
Aspecto que presentaban las instalaciones de la empresa, localizada en las inmediaciones de Sahagún
La necesidad de aportar otras alternativas al tejido económico de la comarca materializa iniciativas del tipo de que la mantienen dos socios en la comarca de Sahagún (sólo uno después de las consecuencias de la última nevada, que provocó serios desperfectos en las instalaciones) que han puesto en marcha una granja de caracoles. Alberto Castañeda es ingeniero técnico agrícola, y tras hacer de esta teoría una parte de su proyecto de fin de carrera, ahora se ha dado cuenta de que la iniciativa puede ser una perfecta oportunidad para hacer de este su sustento de trabajo en la actualidad. «Inicialmente he destinado a este asunto 6.400 metros cuadrados de superficie, y con un terreno de estas características, calculo que se puede alcanzar una producción de unas diez toneladas de caracoles al año» menciona el responsable de la iniciativa». En principio, la idea es atacar el mercado de León capital y provincia, pero a la vista de la ingente demanda que se plantea en otros puntos del mapa, no se descarta extender su venta a Cataluña, donde tanmbién hay un cupo notable de consumidores, «que conviene no dejar de lado». «Nos llega alguna subvención en algún proyecto concreto de los que planteamos, pero la verdad es que, para lo que realmente se necesita, lo que nos mueve es la juventud y la ganas de luchar por esta idea, porque la verdad es que a veces resulta un poco desesperante, y es difícil hacer frente a las adversidades» insiste Castañeda. De momento, el proyecto camina por buenos derroteros.