Evo Morales
SE PREGUNTARÁN QUÉ tiene que ver el presidente electo de Bolivia, Evo Morales, con este rincón apartado del mundo, sin apenas importancia para nadie, que es el Valle de Laciana. Pues, sencilla y llanamente, las últimas noticias aparecidas me trajeron a la cabeza la idea de un cierto paralelismo entre este indígena, primero en alcanzar la presidencia de Bolivia, país donde una gran mayoría de sus habitantes lo son (50% de amerindios, 27% de mestizos y tan solo el 20% de blancos), y un «país», como es este nuestro que cada paso que da, en lugar de acercarse a un futuro claro y prometedor, está caminando hacía su destrucción total. Las primeras minas del valle comenzaron en Sosas, información que apenas se recoge en ningún sitio, donde se habla de mil historias mineras, pero acercándose poco o nada a la realidad histórica. En Fuechos Verdes, tuvieron lugar las primeras explotaciones, apenas rascando la tierra ya salía carbón, se dice... Y fue un lugareño, Constantino Herrera, de la casa Ferrera, allá a finales del siglo XIX, el que quiso que el pueblo denunciara las vetas de carbón, para así poder explotarlas o venderlas o lo que fuera menester hacer; pero el concejo, poco dado a nuevas cosas, apenas dio importancia a las ideas de un hombre visionario, posiblemente con mayores conocimientos que los demás y dejó que fueran otros foráneos, años más tarde, los que lo hicieran... La historia de la MSP. y de otras empresas que serían absorbidas por esta es sobradamente conocida, y así el fruto que Laciana fue atesorando, siglo tras siglo en sus entrañas, el oro negro, lleva saliendo del valle, un siglo más tarde, sin que esto apenas repercuta en las arcas lacianiegas... Claro está, a no ser por los bien ganados sueldos de los «productores». ¿De qué le ha servido al Valle de Laciana atesorar tanta riqueza sí, sin mucha tardanza se quedará con las entrañas vacías, totalmente destruida y desierta...? Por eso, las noticias de la promesa cumplida por el presidente Evo Morales de nacionalizar el petróleo boliviano me trae a la mente un cierto paralelismo, al menos en cuanto a que las riquezas que la Pacha Mama (Madre Tierra para los quechuas) nos da, deberíamos de ser nosotros las gentes del lugar los que tuviéramos cierto derechos sobre ellas. Uno no concibe que todas las riquezas que desde la noche de los tiempos, atesoran las entrañas del Valle de Laciana, sean propiedad de empresas foráneas que, tan solo con el acto de haber denunciado en su momento, contando posiblemente con informaciones privilegiadas, la ocupación de esos terrenos, gozan a cambio de cuatro cuartos, de la extracción de esas riqueza, y siento ser tan repetitivo, dejando tan solo en el valle, escombros y los sueldos pelados de los obreros. ¿O es que a lo largo de la historia MSP ha dejado algún otro tipo de beneficio a Laciana? ¿Pero qué estoy diciendo?, acaso quiero que Guillermo Murias, máximo mandatario lacianiego, nacionalice la MSP y nos la repartamos entre todos. Me consta que a lo largo de este siglo y pico de existencia de la minería lacianiega, en un par de ocasiones desde el sindicato CC.OO., se hicieron tímidos intentos de algo parecido. Claro está que con la descarada oposición de otros sindicatos, posiblemente más acomodaticios, como la UGT. Sea como fuere, Laciana continúa hoy, en los albores del siglo XXI, en peores condiciones que en aquellos tiempos del paloytentetieso. Solamente hay que observar que desde ninguna de las administraciones públicas (léase Gobierno de la Nación, Junta de Castilla y León, Diputación Provincial, Ayuntamiento de Villablino, Defensor del Pueblo, Procurador del Común...) son capaces de ponerle el cascabel al gato, y la corta del Feixolín incumpliendo todas las normativas existentes, continúa hoy, medio año después de haber recibido orden judicial de paralización en pleno funcionamiento... Y lo que te rondaré morena, porque ahora es cuando comenzará el baile de los chantajes, el si me cierras pongo en la calle a 300; o dejo de pagar las nóminas, o las milyuna argucias que utilizan las mafias empresariales, todo ello sin que veamos ningún tipo de obligación de hacer cumplir las leyes como se obliga a todo ciudadano... ¿No será pues, muy descabellado el pedir que San Evo Morales nos asista?... ¿O sí...?