Diario de León

Robledino

Patrimonio peligroso

Un cartel del Ayuntamiento de San Esteban prohíbe el acceso al recinto de la abadía y advierte «de los daños que puedan causarse» por el estado de ruina del histórico recinto

El letrero de advertencia y, detrás, una de las paredes que aún siguen en pie

El letrero de advertencia y, detrás, una de las paredes que aún siguen en pie

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A. Domingo - la bañeza
León

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Explica el cronista oficial de La Bañeza, Conrado Blanco, en el prólogo del libro Real Monasterio de Santa María de Nogales , sus sensaciones cuando visitó por primera vez el cenobio: «Experimenté escalofríos de disgusto al contemplar la desolación [...] Yo me derrumbé, igual que se había derrumbado todo el edificio». Y eso que el cronista aún conoció el convento en mejor estado de conservación, pues refiere «capiteles mutilados» y artesonados y cubiertas derruidos», elementos que no se ven hoy. Conrado Blanco, que señala en su presentación a la obra de José Dionisio Colinas, aparecida esta semana pasada, al rey Alfonso, fray Pedro Llanos, don Suero de Quiñones y Zúñiga, y las dos ventas del monasterio que realizó el Estado del mismo complejo, la última en treinta y dos partes, quizá no imaginó entonces la advertencia que, en un cartel, encuentra el visitante cuando llega al recinto monacal, prohibiendo la circulación de vehículos por la zona y advirtiendo de que el Ayuntamiento de San Esteban no se responsabilizará de los daños que puedan originar las ruinas. La advertencia sobre los posibles derrumbes que colocó el Ayuntamiento no son más que las recomendaciones que recibió en diciembre del 2004, después de las dos últimas campañas de limpieza e intervención arqueológica que descubrieron, para después proteger con un tejido y gravilla, las trazas y pavimentos del primer claustro, que «contienen interesantes piezas de cantería tallada» y «pavimentos ornamentales». El Ayuntamiento de San Esteban de Nogales cumplió con la advertencia y solicitó un plan director para consolidar unas ruinas en las que aún hay piezas interesantes, ocultas por la maleza o visibles, como el escudo en piedra tallada de la fachada principal del monasterio, en el que se observa a la Virgen sobre un nogal, coronada por dos ángeles, y, en la base del tronco, dos cabras, figura heráldica de los fundadores del monasterio. En las fotos de la obra de Colinas también se aprecia cómo, desde que este bañezano comenzó a estudiar y fotografiar el recinto, se han derrumbado -y no en su estado anímico, como le sucedió a don Conrado- los corredores del claustro regular que aún se conservaban en pie. El Ayuntamiento, con poco más de 300 habitantes, insiste en conseguir una solución para un lugar emblemático por su papel en la historia de León, pero, curiosamente, Santa María de Nogales ni tan siquiera es Bien de Interés Cultural.

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