| Reportaje | ¿Por qué no se construye el circuito de velocidad? |
«Los políticos, culpables»
Los bañezanos, cada vez más pesimistas con el trazado, apuntan a la lucha entre los partidos como razón fundamental para que la instalación no se haya puesto en marcha
No existe interés político en que se construya el circuito de velocidad de La Bañeza. Es la opinión de la calle -de una docena de ciudadanos a los que ayer se les pidió su opinión al respecto-, que responsabiliza a todos los grupos políticos y administraciones implicadas, aunque un poco peor para salga la Junta de Castilla y León. Además, los entrevistados no se muestran optimistas con que el proyecto, al final, salga adelante. En cualquier caso, nadie cree que los condicionantes medioambientales que pesan sobre los terrenos de Miñambres de La Valduerna, elegidos para la construcción del trazado sean un obstáculo verdadero obstáculo. En cualquier caso, la frustración de un proyecto por la declaración de zona Zepa es incluso reprobable, como en el caso de Saturnino García, a quien no parece coherente «el trato que recibe un pájaro frente al que se da a las personas. En concreto, los bañezanos soportamos malos olores y llevamos muchísimos años consumiendo un agua de pésimo sabor». «Pienso que son pegas que se han puesto al proyecto, pero no creo que el circuito perjudique el medio ambiente», señalaba en este sentido Ana Rosa Villazala. Más tajante es Tista Rubio al asegurar «allí no hay nada». Al margen de otras opiniones, la mayoría de los consultados cree que, debido al reducido tamaño de La Bañeza, menos de 20 kilómetros cuadrados, y a la cercanía de la autovía A-6, Miñambres de la Valduerna es el lugar idóneo para situar la instalación deportiva. La gestión política Otra cosa es la actuación de los políticos. A todas luces insatisfactoria para la docena de personas consultadas: «Si a la mala gestión municipal se le añade la coletilla de la Junta...», apunta Laura García Ares. De un modo o de otro, la clase política deja mucho que desear en la gestión de una reivindicación que partió del pueblo. «El circuito no se construye por política. Es responsabilidad de los que estaban y de los que están, de todos», señala Saturnino García. Tampoco salva la cabeza de los gobernantes Tista Rubio, que achaca el que las obras no hayan comenzado a la «falta de interés institucional», que concreta en pasotismo de la Junta y del Gobierno central. Añade, además, que «incluso puede que existan intereses para construirlo en otro lugar». Allá arriba, donde se toman las decisiones y, más en concreto en «la Junta», según Ana Rosa Villazala, no se mueven, pero tampoco «existe un apoyo suficiente del pueblo» a una reivindicación que se gestiona con «palmadinas en las espalda», como otros asuntos, estima Juan Manuel Madero, para quien «vivimos en una zona sin industria y en la que las empresas se implican poco. De esta manera, los políticos nos hacen sus promesas y luego, nada». Jesús Turrado se remonta a la legislatura pasada para explicar que no es raro que no haya interés institucional «si a lo que están es a ver a quién sacan de la alcaldía para ponerse unos u otros». José Carlos Monroy estima que los políticos «mienten» cuando se refieren a este proyecto y lo hacen, según supone, «porque no lo quieren». Una opinión que no deja nada bien al Ejecutivo de Juan Vicente Herrera es la Antonio Mateo, de 69 años, que asegura que la Junta de Castilla y León «nos tiene mareados con tanto politiqueo. Siempre andan fastidiando que si la Zepa y el Cepo». Su compañero de paseo, Tomás Del Río Enríquez, asegura que es apolítico, pero «el Gobierno está para que se hagan las cosas». José Álvarez también culpa a la Junta de Castilla y León de lo que ocurre con la anhelada instalación para los deportes del motor. La salida ¿Pueden los bañezanos hacer algo para que, por fin, se construya el circuito? Es una pregunta de difícil repuesta para muchos de los entrevistados y las respuestas son de gran variedad. Hay quien cree que falta movilización social y que los bañezanos deberían volver a la calle, como ya se hizo. Otros creen que las pancartas y los gritos en las calles son una medida que ya se ha adoptado y, visto el resultado, no esperan que de una oleada de protestas se obtuviera algo positivo. Otros llaman a la unidad de los bañezanos. «Hay que manifestarse otra vez, pero con mayor contundencia, y cuando nos vengan a pedir el voto mandarlos a hacer puñetas», señala Antonio Mateo. «Juntarse y tomárselo en serio» es la recomendación de José Carlos Monroy, pero la condición para que ésta dé resultado pasa porque los políticos sean los primeros en unirse, «en vez de incordiarse unos a otros». Jesús Turrado y José Manuel Madero se muestran negativos a la hora de aportar ideas: «A muchos les da igual, no se mojan en una zona que es pasota y no registra gran actividad», señala el primero, mientras Madero cree que el bañezano medio pierde el tiempo en «ver lo que va a hacer el vecino, pero de implicarse, nada». La unión de los vecinos y de la comarca es fundamental para Ana Roa Villazala, que aboga por las manifestaciones, como José Manuel Jul. Tista Rubio ve la salida «en un contacto de las altas esferas. Pero el problema es que, por una razón u otra, La Bañeza no tiene el peso suficiente para que nos escuchen». Saturnino García cree que la etapa de las movilizaciones ya ha pasado y que contestar a la pregunta supone un análisis «de la gestión empresarial y de la del Ayuntamiento». Laura García critica que los bañezanos se desgastan en los corrillos, pero no dan la cara.