Lacianiego del año
ME ENTERO POR LA PRENSA, como antaño dicen que hacía Felipe González, y que por otro lado es una de las mejores maneras de enterarse de las cosas que ocurren a nuestro alrededor, de que se ha entregado el premio 'Lacianiego del Año' correspondiente al año 2.005, y que más bien, en está ocasión estaría mejor denominado 'Lacianiega del Año', ya que el mismo ha recaído en una mujer, en una lacianiega de aquellas de antes, de las que decían tseite, tsume, tsinu y tsana bien pronunciado, con esa che vaqueira que a los de ahora les cuesta tanto... El citado galardón ha sido instituido por la revista El Mixto , que cada dos meses viene lanzando al vuelo la Asociación de Amigos del Valle de Laciana, por cierto con bastante éxito, y viene a continuar aquella labor que años atrás había comenzado la Asociación La Salga de Rabanal, otorgando a los lacianiegos destacados el premio de «Lacianiego del Año». Pienso que no tenga nada que ver una cosa con la otra, ya que cuando se instituyó el anterior era allá por los años 90 del pasado siglo, y el Internet y estas cosas de hoy no funcionaban, pudiendo hoy realizarse el voto a la persona (o asociación de personas) que para cada uno fuera la merecedora del premio. Sea como sea, la idea es digna de reseñar y de apoyar, más cuando en esta primera ocasión recae en una persona hasta cierto punto anónima, que no destaca en ninguna de las cuestiones que venden en nuestra triste y televisiva vida cotidiana, ni es una cantante famosa, ni artista reconocida, ni sale a menudo en las revistas del corazón, sino que se trata de una persona que con un altruismo digno de todos los premios del mundo, lleva un montón de años, día tras día, ayudando con su labor callada en las labores cotidianas de apoyo con los enfermos de alzhéimer de Laciana. El galardón se hace más importante, si cabe, al recaer en la primera ocasión en esta mujer, desconocida para el mundo, que con el nombre de Plácida García Gómez y natural de Rabanal de Abajo, no figura en ninguna de las escalas populares al uso, sobre todo cuando se enfrentaba en la elección con nombres de tanto peso como el escritor y académico Luis Mateo Díez, al pintor Eduardo Arroyo, el futbolista Valdo, y a otra lista en la que figuraban nombres de la política, tales como la senadora y ex-alcaldesa Ana Luisa Durán, el líder del PP local y teniente de alcalde José Luis Suárez Pastor, o el empresario-emperador del Valle, Vitorino Alonso, que, con todos mis respetos para los mencionados, no llego a entender que pueden haber hecho ninguno ellos por y para la defensa del valle de Laciana, para ser merecedores del citado premio. En cambio, si puedo entender que dentro de las ochenta propuestas recibidas, se encontraran unas cuantas asociaciones lacianiegas, tales como la de Pescadores, Minusválidos, Protectora de Animales, Filón Verde, Nazaret, y probablemente otras muchas... Sea como sea, el premio que el próximo 15 de julio recogerá Plácida García Gómez, otorgado casi por unanimidad, ya que en la segunda vuelta obtuvo 11 de los 12 votos posibles otorgados por el jurado, está bien merecido y en él se podrán ver reflejadas esas labores altruistas de lacianiegos anónimos, que como Plácida realizan, día tras día, su callada labor sin esperar Vaya, en este humilde reconocimiento a esa anónima mujer, a Plácida la de Rabanal de Abajo, el reconocimiento a todos esos tsacianiegos de los de antes, de aquellos que sabían decir tseite, tsume, tsinu y tsana, bien pronunciado, sin darse importancia, pero también sin avergonzarse de hablar una lengua materna que mamamos desde que nacimos y estamos dejando que se vaya con nuestros mayores.