| Reportaje | Fiestas de la Asunción y San Roque |

Música y fuego para el medievo

El frío no pudo con la participación masiva de público en el mercado medieval, que se consolida como uno de los actos principales y que más gusta de las fiestas patronales

Los dulzaineros amenizaron la jornada del mercado medieval, junto con el hombre orquesta

Publicado por
Leticia López - la bañeza
León

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La ciudad vuelve al medievo y la plaza Mayor se convierte en un improvisado poblado de la época, en el que no falta detalle para hacer disfrutar a los bañezanos y visitantes de uno de los acontecimientos más consolidados de las fiestas patronales. Las primeras en inaugurarlo fueron la reinas y las damas de los festejos, que junto con parte de la corporación municipal y acompañados de unos músicos, recorrieron durante la mañana de ayer los diferentes puestos del mercado. Cerca de 73 expositores muestran las distintas materias que se pueden adquirir desde platería, cuero, vidrio, madera, repostería hasta mantelería, abanicos pintados a mano, hierbas medicinales, juguetes, así como las diferentes tabernas y puestos de alimentación que hacen las delicias de cualquier paladar. Toda una variedad en las artesanías que se complementan con unos módulos informativos, en los que se recogen historias e indicaciones de áreas como la medicina o la comida y de elementos típicos de esta etapa de la historia como las justas, la catapulta o la mítica rueda de la fortuna. Música en vivo y talleres A pesar de las amenazantes inclemencias del tiempo, el público no dejo de visitar el mercado durante todo el día aprovechando entre compra y compra para ver los diferentes espectáculos como los malabaristas, el hombre orquesta y el piromántico. Además, este año los más pequeños han disfrutado de talleres y juegos para ellos como el entrenamiento a caballo, juegos de ingenio como el tangram, puzzles o tumbar latas. Aunque con lo que mejor que se lo pasaron los niños fue montando en burro recorriendo el mercado y haciendo carreras, y subiendo a una noria réplica de las que existían en la época medieval con caballos de madera. Los dulzaineros y gaiteros amenizaban el paseo de los visitantes que miraban con curiosidad los objetos de uno y otro puesto, a la vez que surgía de entre la gente el hombre orquesta con su llamativa bicicleta de madera, de la que colgaban todo tipo de cacharros e instrumentos como acordeones, flautas, platillos o yembés, cuyo sonido iba intercalando. La parte teatral estuvo a cargo de niños manejando el diábolo o personajes que increpaban al público. El piromántico también sorprendió con sus espectáculo, sobre todo con la cama de clavos, el lanzamiento de cuchillos y el de fuego, que fue uno de los más vistoso ya que se realizó por la noche. Toda una gran representación nacional e internacional, hay gente de casi todas las provincias de España, e incluso de Alemania o Argentina, que demuestra la importancia y la consolidación del mercado medieval en La Bañeza, que con el paso de los años va mejorando. Un encuentro inmejorable en una tierra caracterizada por sus mercaderes, que hace revivir viejos tiempos, y que rememora una de las actividades más antiguas del mundo.

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