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MARTÍN MARTÍNEZ
León

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QUERIDO hermano: Es que los leoneses sois la leche; descubrís la pólvora cuando ya está mojada. Viene a cuento de la que habéis armado con el Teleno y sus explotaciones auríferas; tarde pero estáis enterados. Gracias a un estudio extraordinario, meticuloso, serio y riguroso de Roberto Matías, que ha levantado un revuelo de Dios es Cristo. Alcanzó más relevancia, bien está, por el planteamiento sobre la necesidad de eliminar ese campo de maniobras militares. Mira hermano, no voy a poner en solfa las posibles destrucciones - que las habrá- por parte del ejército; ni las ventajas sociales y económicas que la retirada puede proporcionar a la comarca; ni las desventajas que tal retirada podría acarrear a la ciudad de Astorga, que las habría. Desde 1981, con aquel aciago día 23 de febrero, los desencuentros y enfrentamientos dialécticos han sido constantes; los políticos -mételos a todos en la misma cesta- no han sido capaces de encontrar una solución, especialmente por la inhibición de cada uno al estar en el machito; cuando son oposición no cabalgan pero ladran. Y así llevamos casi un cuarto de siglo. Estas semanas habéis abierto la espita y después de siglos os percatáis de que en las faldas del Teleno, los romanos nos regalaron el ataque más brutal a la naturaleza, la mayor hecatombe ecológica que han visto los siglos. Y Roberto ha puesto una tilde en el asunto al manifestar que son más dañinas las repoblaciones descontroladas que los bombazos. Y la cosa, querido, se ha complicado con el engaño, o ignorancia, de nuestro leonés, ministro de Defensa, asegurando iba a encargar un estudio cuando tal estudio, según Roberto mal documentado, existe realizado por el propio ministerio que él comanda. Diría Romanones, ¡jo... que tropa¡ Pero a lo que iba, hermano, que me salgo del carril. Sobre ese descubrimiento que habéis hecho en León; es bueno que habléis con los vecinos de Boisán, Quintanilla, Filiel o cualquiera otra población; del más anciano al más joven te llevarán por trochas y canales y podrán enseñarte lo que desde hace dos mil años le enseñaron sus antepasados; ve lo mucho que se ha escrito, repasa viejos periódicos de hace un siglo y más; he de decirte lo que me contaban de sus expediciones -de antes del campo de tiro- don José Perandones en compañía de los doctores Otero Carro y Gómez y verás que pozos, cubetas y canales estaban trillados por los vecinos. Y ahora venís a descubrir el Teleno. Sin embargo ello no resta un ápice a la máxima importancia que debemos darle al estudio de Roberto, con el que ha completado y puesto al día un tema tan importante para el conocimiento arqueológico de la zona. Las nuevas técnicas del GPS, la ortofotografía, las exactas y casi milimétricas mediciones, el trabajo constante de años que ha desarrollado sin dar paso al desaliento, nos ha proporcionado un avance magnífico para su conocimiento; se adivina lo que será, con absoluta seguridad, un estudio exhaustivo, un trabajo modelo, con aval científico de cuanto ha ido cotejando de anteriores autores y de cuanto ha ido descubriendo en sus andanzas maragatas y cabreiresas, como esa mina de Llamas, conocida y olvidada. En este trabajo, hermano, Roberto con la apoyatura de una amplia bibliografía, en la que están los más conspicuos estudiosos de la zona, ha puesto al día algo que por su cercanía teníamos olvidado: un potencial histórico y arqueológico único. El trabajo realizado por este joven ingeniero, enamorado de su profesión, debe tenerlo en cuenta la sociedad leonesa. Sospecho que de ahí saldrá un día la tesis doctoral; vaya mi particular cum laude . Para ti el fraternal abrazo, y hasta la próxima.

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