La familia de la propietaria se desplazó de Val de San Lorenzo a Santa Marina para atajar el fuego

El incendio de una casa rural reabre el debate de las emergencias

La dueña del negocio señala que «cotizo como cualquiera, pero no recibo los mismos servicios»

El fuego se originó en la estructura de madera situada bajo las tejas de la casa rural

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A. Domingo - santa marina
León

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Lorenza de Cabo Andrés, dueña de la casa rural que resultó destruída por un incendio a primera hora de la noche del sábado, manifestó ayer su agradecimiento a todos los que intentaron salvar su negocio y quiso realizar una llamada de atención a las autoridades, en cuanto a los servicios en el medio rural: «Ruego a las autoridades que tengan en cuenta a quienes nos arriesgamos a invertir en lugares como este. Cotizo como cualquier otro y no tengo esos servicios mínimos de urgencia exigibles», señaló De Cabo, cuya actividad económica principal era la casa de Santa Marina. La empresaria señaló que el parque de bomberos más cercano, el de León, se encuentra «a unos 60 o 70 kilómetros». Entre un cuarto de hora y media hora antes que los bomberos profesionales, intervalos de tiempo que facilitan fuentes consultadas pro este periódico, llegó el servicio de extinción de Astorga. «Para cuando los bomberos de León comenzaron su trabajo mis familiares habían sofocado lo más grande del incendio. El problema es que no teníamos escaleras», explicó De Cabo. Las llamas y el agua destrozaron el interior de la casa rural, cuya puerta y ventanas precintó la Guardia Civil, que también participó en la extinción. De Cabo señaló ayer que quizá sdea posible salvar una cama de todo el mobiliario del establecimiento. L a empresaria explicó que los turistas regresaron a su lugar de origen ayer por la mañana, «después de haber descansado» en otro establecimiento turístico. Los vecinos de Santa Marina señalaron ayer que las llaves del vehículo en el que viajaron los turistas desde Madrid hasta la localidad maragata quedaron en el interior de la casa de turismo rural y que no se recuperaron entonces por el trabajo de los bomberos, que, según estiman, se prolongó hasta pasada la medianoche. En Santa Marina, donde La Casita de la Fuente abrió sus puertas al público en el puente de la Inmaculada del 2003, recuerdan que el sábado por la noche, uno de los visitantes llegó al pueblo pidiendo ayuda. Los vecinos hicieron frente a las llamas, que se originaron en la cubierta de la edificación.

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