La Sagrada Congregación para las Causas de los Santos valorará su posible beatificación
La diócesis remite a Roma el proceso de las enfermeras voluntarias
Las pruebas testificales y documentales avalan la tesis del martirio de las jóvenes
La diócesis de Astorga cerró ayer en un acto solemne y público, que fue seguido por familiares y ciudadanos en el aula magna del seminario, el proceso instruido en el obispado para la beatificación o declaración de martirio de las tres enfermeras voluntarias de la Cruz Roja Octavia Iglesias Blanco, Pilar Gullón Iturriaga y Olga Pérez - Monteserín Núñez, que fueron asesinadas por milicianos republicanos el 28 de octubre de 1936, durante la guerra civil española. La documentación será remitida a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, de la Santa Sede, para continuar el trámite. La fase diocesana para la beatificación de las tres jóvenes, impulsada por la Fundación Enfermeras Mártires de Astorga -promovida por familiares- comenzó en marzo del 2006. Una comisión histórica y un tribunal recopilaron documentación y testimonios de testigos con el fin de demostrar que las enfermeras, que prestaban servicio en el Hospital de Sangre de la localidad asturiana de Pola de Somiedo, perecieron por no querer renegar de su fe. Consejo de teólogos Manuel Gullón, presidente de la fundación y sobrino de Pilar Gullón, fue designado por el obispo, Camilo Lorenzo, como portador de toda la documentación reunida en la diócesis, que el primero, tras jurar ayer sobre la Biblia que cumplirá su cometido, hará llegar en la semana de Pascua a la sagrada congregración o al secretario de ésta. Un consejo de teólogos, que emitirá su voto internamente, y después una comisión de cardenales y obispos, analizarán el caso. Si determinan que se produjo martirio, deberá ser el Papa Benedicto XVI quien firme el decreto correspondiente para que, a continuación, sea fijada la fecha de la beatificación. El proceso puede prolongarse varios años por la acumulación que existe de solicitudes similares. según explicó ayer Silvia Mónica Correale, postuladora de la causa. El vicepostulador, José Anta, precisó que las pruebas documentales y testificales avalaban la tesis del martirio. La notaria, Purificación Arce, presentó al prelado dos cajas que contenían, respectivamente, las declaraciones de testigos y los informes de la comisión histórica. El original de ellas será archivado en la curia diocesana y no podrá ser abierto sin permiso del obispo. Dos copias, cuya autenticidad y la del original declararon éste y el juez delegado, Marcos Lobato, serán remitidas a Roma. Las cajas fueron cerradas y lacradas con un sello del prelado para evitar cualquier injerencia exterior en la documentación. Ésta quedará completada con cartas de Lorenzo, Lobato y Manuel Sierra como promotor de justicia. El tribunal, compuesto por los dos últimos y la notaria, terminó así su labor.