CARTA TE ESCRIBO
Encaje de bolillos
QUERIDO hermano: Cuando te escribo ésta aún no se han aclarado las cosas; es momento de mover los palillos y hacer encajes, momento de sobresaltos, de ofertas y peticiones. El día 16 habrá punto final. Aquí visto lo visto y oídas las primeras y cautas declaraciones, pinta una sola salida. PSOE-UPL. Pero... Juanjo hizo el primer envite la misma noche de las elecciones; Soto lo aceptó; ahora quedan las negociaciones. El patinazo del Espipar (espía particular) fue de campeonato con Peyuca. Se veía venir como furúnculo para Soto y, además, se le enquistó. A pesar, como leíste, que avisé al espía, se tiró a la piscina y se dio el pancuazo; porque Peyuquina se salió. Lo cierto es que dejó pasmada a toda Astorga. Escribía entonces aquella frase: «Yo le dije -al espía, no a Pablo- que no se arriesgue, que puede equivocarse». De medio a medio, hermano. Dicen que hubo fuerzas ajenas que empujaron al PAL y que hasta uno mostró la papeleta ostentosamente para que sus antiguos correligionarios supieran lo que vale un peine y a quién votaba. Bajó dos puntos el PSOE, como en las anteriores ediciones, achacables al desgaste de los años en el poder y el cansancio de la misma imagen; si bien rozó una vez más la mayoría. Es difícil explicar la merma de la UPL que sobrepasó la renta que almacenaba; dicen que el descontento de aquello que se bautizó como traición de Astorga dejó alicaída a la militancia astorgana y le pasó factura; Peyuca fue recogiendo los réditos. Nada difícil es explicar la baja del PP. Desde el año 1987 con la defenestración de César Crespo el minuto antes de entregar la candidatura en el juzgado, ha sido un grupo errabundo, sin norte y sin fijeza. En cada comicio dejaba un cadáver, desperdiciando personas válidas y así les ha ido. El esperpento total se ha producido en esta ocasión con las eternas injerencias de la provincial consiguiendo desbaratar el partido. El cese fulminante de la ejecutiva local, por sus roces con el grupo municipal, fue el pistoletazo de salida para iniciar un camino lleno de despropósitos. Nadie entendió la tardanza en la nominación del candidato que acabó con un enfrentamiento soterrado entre los tres postulantes, con apariencias de ser propiciado desde León. Con la dimisión de la comarcal y el descabezamiento del partido se sembró la incertidumbre entre sus votantes y la celeridad obligada del nominado. A pesar de todo los resultados ahí están demostrando la fidelidad de los conservadores. Y es que, hermano, el PP ha perdido el norte en la provincia, resultando Astorga netamente perjudicada, pues todo el mundo sabe que es un feudo conservador. Los rotos de esta ciudad, los de La Bañeza, los de León capital, los del Bierzo y los que cuelgan por ahí, van a tener una componenda nada fácil. Ya se oyen voces, algunas altisonantes, que pregonan una recomposición a nivel provincial, que piden ver rodar cabezas inmediatamente y apósitos de urgencia para evitar una sangría que no cesa a causa, casi siempre, de cabezonerías, de filias y de fobias que van dejando cadáveres por todas las esquinas. Se rumorea que en el interfluvio Bernesga-Torío andan buscando remiendos que de rebote pueden salpicar a Astorga. La ciudadanía astorgana espera que esta ciudad no se convierta en moneda de cambio de ambiciones personales; cuyos portadores, en numerosos casos han despreciado y denigrado esta ciudad. El chalaneo no debe tener cabida cuando se juega con el futuro de un tercero en los próximos cuatro años. Pues ese futuro inmediato puede hipotecar el de próximas legislaturas. O ser, sencillamente, un avispero que en llegando cierto punto todos quieran libar en el exterior. Ahora si que hay que reflexionar.