El consistorio devuelve el título de hijo adoptivo a Martínez Cabrera

Un momento de la mesa redonda sobre la vida y obra del militar
El Ayuntamiento de Astorga tributó ayer un homenaje al general Toribio Martínez Cabrera, al que devolvió el título de hijo adoptivo de la ciudad que le fue retirado en 1937 por la corporación municipal. El acto comenzó con el descubrimiento de una placa con la denominación de paseo del General Martínez Cabrera en la antigua carretera del Val de San Lorenzo. El alcalde en funciones, Juan José Alonso Perandones, destacó que este vial «es una de las calles que llevan a la Maragatería, cuyo progreso fue una de las obsesiones del general». Perandones, que estuvo acompañado por los nietos del homenajeado, José Antonio y Juan Ángel Carro Martínez Cabrera, resaltó que el acuerdo plenario de ofrecimiento de este reconocimiento póstumo -que incluye el nombramiento de Ciudadano de Honor- fue adoptado por unanimidad de la corporación y señalo que el homenaje «es un intento por recuperar para la memoria colectiva a un hombre insigne cuyo deseo era superar cualquier diferencia ideológica». La iniciativa continuó con una mesa redonda sobre la vida y la obra de Martínez Cabrera, en la que participaron el cronista oficial de Astorga, Martín Martínez Martínez; el co-instructor del proceso para la restitución de la distinción e historiador Arsenio García Fuertes; y uno de los impulsores del movimiento de reivindicación de la figura del general, e investigador sobre ella, Miguel García Bañales. «Un acto de justicia» «No es un acto de recuperación de la memoria histórica, pero sí uno de justicia para devolver la honra y la dignidad a quien nunca la perdió», indicó Martínez, que resaltó que el militar «fue un hombre muy comprometido con la ciudad y la comarca, cultural y socialmente». Mientras, García explicó al proceso por el cual el consistorio devolvió el reconocimiento al homenajeado «de acuerdo al Reglamento de Honores y Distinciones creado en el 2002 por la corporación» y explicó que «se consideró justo porque se comprobó que los argumentos utilizados para despojarle de él no fueron ciertos, sino fruto del momento de guerra civil». Finalmente, Bañales señaló que el general «fue un hombre de honor y una de las figuras más importantes de la guerra civil, que mantuvo una gran preocupación por salvar vidas durante la contienda».