Santa Colomba de la Vega | La obra, que se ha paralizado, trataba de facilitar el acceso mediante una rampa

Los bloques de cemento sustituyen al antiguo cerramiento de la iglesia

La pedanía busca fondos para construir un muro acorde al entorno del monumento

El muro de bloques de cemento, que no se ha terminado, comenzó a construirse esta primavera

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A. Domingo - la bañeza
León

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La junta vecinal de Santa Colomba de la Vega busca una solución a las obras de cerramiento de la iglesia, paralizadas desde la pasada primavera y cuyo objetivo consistía en facilitar el acceso a la parroquia, declarada monumento, de las personas con movilidad reducida. Así, se había proyectado trasladarlos escalones que conducían a la entrada a un lateral para que una rampa llegara hasta ésta desde la calle. Por otra parte se había derribado el muro que cerraba la entrada principal y se había comenzado a levantar uno nuevo, con bloques prefabricados. La polémica comienza cuando la presidenta del pueblo, Felisa Brímez, que accedió al cargo tras las últimas elecciones recibe «una llamada telefónica anónima en la que una voz femenina le advierte de que se pare la obra «o el cura tendrá serios problemas», relató ayer Brímez. «No denuncié a nadie» La alcaldesa pedánea comentó el asunto con el párroco, que había recibido de la anterior junta vecinal una ayuda de mil euros y contaba con la colaboración de algunos vecinos para acometer la obra, «pero nunca le denuncié», subrayó Brímez. Es más, la pedánea añadió que el presbítero ha desmentido este rumor, que circula por el pueblo desde el púlpito. El cura paró la obra y la junta vecinal del pueblo remitió un escrito «a la Diputación provincial, solicitando ayuda para acometer la obra y para que ésta se acomode a las características del edificio», explicó Brímez. La iglesia de Santa Colomba de la Vega se declaró Bien de Interés Cultural en 1943 y destaca por su artesonado mudéjar. «Se trata de combinar la estética del monumento con la idea inicial de la obra, que se comenzó como buenamente se pudo y con los medios de los que se disponía», señaló la presidenta del pueblo, que aclaró que con sus manifestaciones «no busco comprometer a nadie: ni a la anterior junta del pueblo ni al sacerdote ni a las personas que le ayudaban, porque había gente dispuesta a poner dinero para acometer la mejora e incluso algunos trabajan de manera voluntaria en la obra». Las condiciones de la entrada «son malas, en especial cuando llueve», reconoce Brímez, que señala que «existen alternativas» para conseguir un acceso para todo tipo de personas a la iglesia.

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