La reforma del templo alude a su pasado peregrino
El suelo de la iglesia luce ante el presbiterio una Cruz de Santiago, que recuerda que «el templo nació como cobijo para ser albergue de peregrinos, como monasterio», indicó el párroco, Arturo Cabo. Las reformas realizadas en el edificio incluyeron la sustitución del solado de madera por otro de mármol, la colocación de láminas de madera de roble bajo los bancos, la mejora del piso de la sacristía, la cubrición mediante un techo de los conductos de aire caliente, la restauración de una cajonera o la construcción de un servicio en la zona de la calefacción, explicó Cabo. Además, la pila bautismal, compuesta por una copa del siglo XVII y una columna romana como pie, fue acondicionada y trasladada junto al altar, al tiempo que fueron reformadas las puertas del atrio y fue lijado y pintado el coro. El alcalde, José Miguel Palazuelo, consideró que los restos arqueológicos y el nuevo aspecto del templo atraerán visitantes.