LA CAZUELA
Sones del Órbigo
SONES DEL ÓRBIGO conmovió una vez más al público. El aforo de la iglesia del Carmen de Veguellina de Órbigo se cubrió en este domingo electoral de una intensa emoción que la banda transmitía en cada interpretación y quedó demostrado que el trabajo y esfuerzo de cada uno de los componentes de la banda de música Sones del Órbigo, dirigidos por Luis Martínez García de Longoria, constituyen un trabajo que llena de vida y de ricas sensaciones a los asistentes de sus conciertos. Con motivo de la Semana Santa pudimos escuchar una exposición de música sacra popular. Interpretaron diez marchas procesionales de una forma única, llena de espiritualidad y de emoción. A todos y a cada uno de los componentes, agradecer el sacrificio que supone llegar a donde han llegado para trasmitirnos esa intensidad emotiva que impele alas a los pensamientos de cada uno de los oyentes para que lleguen hasta el éter de la calma y allí, descansen en paz mientras la música suene. La receta, corcheas chocolateadas con Sones del Órbigo, con los siguientes ingredientes: Sones del Órbigo, su director Luis Martínez García de Longoria, real, antigua, venerable y benemérita cofradía de Jesús Nazareno y Virgen Santísima de la Soledad de Astorga, Elena García Fraile, soberbia presentadora de todas y cada una de la marchas que se interpretaron y de los pasos que la cofradía de Astorga posee, además de explicarnos la historia de ésta con una extraordinaria exposición de la misma. La preparación. En ese recipiente popular que es la iglesia del Carmen de Veguellina, donde el público asistente recibió la medicina de la música, se mezclaron la ilusión, la alegría y el trabajo de todos los componentes de Sones del Órbigo junto con la colaboración de la real, antigua, venerable y benemérita cofradía de Jesús Nazareno y Virgen de la Santísima Soledad para conseguir un dulce y extraordinario alimento. Desde que los tambores entraron por la calle hasta el último acorde del Toque de la Dominica que marcaba el inicio y final del concierto, el recinto de la iglesia, se convirtió en un verdadero recipiente sagrado. Como en todos los conciertos, se notó cada detalle cuidado al máximo y esa enorme virtud del director llamada responsabilidad que a buen seguro hará las delicias de todos los asistentes a los actos en Villarejo, Astorga y León.