| Reportaje | El Museo Internacional del Estudiante |

Entre grabados y pliegos

El bañezano Roberto Martínez del Río espera que la Universidad de Salamanca apruebe la creación de la muestra, en la que empezó a trabajar en 1992 con el apoyo de la institución

Roberto Martínez del Río, autor del proyecto de museo, visitó La Bañeza esta Semana Santa

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A. Domingo - la bañeza
León

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Lleva desde 1992 persiguiendo un sueño. El bañezano Roberto Martínez del Río ve ahora cómo su proyecto, el Museo Internacional del Estudiante, empieza a salir a la luz. Martínez del Río salió de La Bañeza para estudiar Enfermería en la Universidad de Salamanca. La capital charra se convirtió después en su lugar de residencia, tras conseguir un contrato laboral en un laboratorio de análisis químicos. Sin embargo, la pasión de este bañezano poco se relaciona con sus estudios y su labor profesional: autor del proyecto Vida estudiantil y Tuna. Fondo Documental y Expositivo , cuya finalidad era la creación del Museo Internacional del Estudiante, proyecto que aprobó su universidad, se ha dedicado al estudio de los modos de vida de los estudiantes en todo el mundo, creando sus propias colecciones documentales, que van desde 1522 a la actualidad, con material de 40 países de los cinco continentes. Con 250 grabados originales, 1.800 piezas originales con valor expositivo y 3.000 referencias a diferentes bibliotecas y archivos, espera que la celebración del octavo centenario de la Universidad de Salamanca suponga la creación del Museo Internacional del Estudiante, una iniciativa que, a falta de espacio físico para la exposición, ya ha encontrado la forma de llegar al público a través de Internet: www.museodelestudiante.com, sitio web que se presentó el día 11 y que, según el creador del, por el momento, museo virtual, «ha desbordado todas mis expectativas». Así, Martínez del Río señaló que en menos de dos semanas ya se habían contabilizado «30.000 páginas visitadas». El primer contacto del padre del proyecto con un museo universitario fue en la capital charra. En su visita al museo universitario «encontré un montón de objetos religiosos y sólo tres no tenían relación con el culto: una bandera estudiantil, una estatua y un muñeco que se utilizaba para el estudio de la anatomía». Una vez metido en la investigación del universo estudiantil, «fue como tirar del hilo de la madeja, porque son ya 800 años de universidad en España», declaró. Sin embargo, su labor no se ha limitado tan sólo a la adquisición de piezas. Todo el material «hay que documentarlo», de forma que ha sacado 2.000 artículos de hemerotecas y expresiones de diferentes diccionarios, desde el de Covarrubias. También ha recopilado un millar de canciones estudiantiles. Parte del material se muestra en la web o ya está transcrito para su publicación en ésta, la dificultad se centra ahora en buscar la forma de colgar todo el material. Anticuarios y subastas Para el bañezano, el museo ha supuesto dedicar «mucho tiempo» y, también, dinero con el que adquirir los documentos, entre los que cuneta, con gran satisfacción, con pliegos de cordel. «En los anticuarios ya me conocen y me avisan cuando tienen algo interesante o se enteran de alguna subasta en la que algo me puede interesar», explicó. Durante sus años de investigación sin ver el resultado apetecido -el museo en formato físico-, se han producido dos hechos que le han animado a continuar en su empeño: «El éxito de los libros que he escrito, algunos de ellos agostados, y de las exposiciones itinerantes que montamos», señala Martínez, autor de una decena de volúmenes, con títulos como Tunas y Estudiantinas de Carnaval. Relaciones culturales, sociales y políticas de los estudiantes de Salamanca (1852-1936) o La supervivencia del estudiante pobre en el antiguo Régimen: Correr la Tuna . El bañezano mostrará sus colecciones en el museo, en el que «sólo pido poder dirigirlo. Nunca vendería las colecciones, pero se compraron para enseñarlas». Y si falla la Universidad de Salamanca, Martínez del Río tiene pensado ofrecer el proyecto a la de León. «Existen muchas ciudades con universidad, pero León es mi tierra», señala, aunque reconoce que no han mantenido contactos con esta institución. «Un museo vivo, con actuaciones de coros, tunas, teatro universitario...» Un sueño en el universo virtual, que, ahora, el bañezano ve más cerca.

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