La toma de muestras para comprobar si este año se repite la enfermedad comenzará en junio

La Junta arrancó en La Cepeda 6.500 árboles por fuego bacteriano

La consejería de Agricultura mantendrá el operativo de pruebas hasta el otoño

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Maite Almanza - villameca
León

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Un total de 6.550 árboles fueron arrancados en la comarca de La Cepeda entre los años 2006 y 2007 por padecer fuego bacteriano, según el balance facilitado ayer por el jefe del servicio territorial de Agricultura de la Junta, Fidentino Reyero. La Administración autonómica comenzará en junio las labores de prospección y toma de muestras para comprobar si se repite la enfermedad en la zona y en el resto de la provincia, excepto en la comarca de El Bierzo, en la que los análisis se adelantarán a mayo, teniendo en cuenta que allí el ciclo de floración de los árboles está más adelantado, indicó Reyero. El representante autonómico, que acudió ayer a Villameca, en el municipio de Quintana del Castillo, junto con técnicos de la sección de Sanidad y Producción Vegetal para orientar a los agricultores sobre cómo prevenir, detectar y erradicar el fuego bacteriano, indicó que, durante el 2006, fueron marcados y arrancados en La Cepeda 5.400 árboles. Esta cifra descendió el año pasado hasta los 1.150, indicó Reyero, que atribuyó la disminución de ejemplares contaminados al trabajo realizado por la Administración en el ejercicio anterior. Reyero precisó también que el operativo de toma y análisis de muestras en los árboles de la provincia para localizar posibles focos de la enfermedad «se mantendrá hasta el otoño, hasta que con la caída de la hoja sea inviable continuarlo». Ropa y calzado Mientras, entre las medidas de profilaxis que apuntó el jefe del servicio de Agricultura para luchar contra el fuego bacteriano figuran el uso de alcohol para desinfectar la herramienta empleada en cada árbol, la no utilización de la ropa y el calzado usados en las labores agrícolas en una parcela en la siguiente, la aplicación en la época de poda de productos a base de cobre que crean resistencia del árbol a la bacteria, y el aviso inmediato a la Junta cuando aparezcan síntomas de la existencia de esta plaga. «No existe ningún tratamiento autorizado más que el arranque y destrucción», dijo Reyero, que señaló que la enfermedad, causada por una bacteria, se puede transmitir «por múltiples mecanismos, como la actividad de pájaros y abejas, por el uso de herramientas de poda no desinfectadas, o por vehículos y la misma lluvia».

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