La víctima, que quedó incapacitada por las lesiones, recibirá 487.000 euros de indemnización
Condenan a ocho años de prisión al joven que apuñaló a su madre
El tribunal considera que el agresor «sabía lo que hacía», pero distorsionaba la realidad

La vista oral, a la que corresponde la imagen, se celebró el 3 de abril
La Sección Primera de la Audiencia Provincial ha encontrado culpable de un delito de lesiones al joven bañezano de 22 años que acuchilló a su madre en el 2006. El autor de los hechos cumplirá ocho años de condena, además de tener que indemnizar a la víctima con 487.456 euros, así como a pagar a la Gerencia Regional de Salud el coste de la atención médica que precisó la mujer, cercano a los 24.000 euros. El reo tampoco podrá acercarse a su madre ni al tutor de ésta durante los ocho años de condena. En su dictamen, el tribunal ha tenido en cuenta el agravante de parentesco y ha considerado como atenuante la disminución de las facultades intelectivas y volitivas. Según informó ayer la Agencia Efe, el tribunal, considerado probado que el acusado recibió a su madre en su domicilio el día 22 de junio del 2006, a las diez de la mañana, para que ésta retirara algunos enseres de su propiedad. Cuando la mujer fue a retirar sus pertenencias, el joven estaba con dos amigos, pero cuando estos marcharon se generó una «situación tensa» entre ambos, que provocó que el agresor, de forma «irreflexiva e impulsiva» cogiera a su madre con una mano por el cuello y, mientras le apretaba con fuerza durante varios minutos, con la otra le clavara cuchillo en el costado y le causara cortes en la cara. Al intentar defenderse de la agresión, la víctima sufrió una herida en la mano, además de sufrir un hematoma y un cuadro de coma por encefalopatía, al ser agarrada del cuello. Las lesiones, de las que tardó en curar 196 días, le causaron diversas cicatrices, así como un deterioro de las funciones cerebrales, que hacen imposible que se cuide por sí misma, y la mujer fue incapacitada por sentencia firme en 2007 julio. «Especial tensión» Según los fundamentos jurídicos, el joven no tiene síntomas de enfermedad mental, pero sí sufre un «déficit de atención con hiperactividad y conducta en ocasiones explosiva en cortocircuito y poco reflexiva». El tribunal ha estimado esta atenuante, porque el joven «se encontraba en situación de especial tensión en las relaciones con su madre», lo que «generó una carga emocional de relevancia lo suficientemente significativa como para limitar su capacidad de asumir de manera completamente racional los hechos». Esto implica que el joven «sabía lo que hacía pero la realidad que conocía era distorsionada». En el informe médico-forense, se dice que el joven desde los 15 años sufría un grado progresivo de estrés emocional con frecuentes altibajos, «teniendo siempre como detonante la dificultad de convivencia entre la madre y el resto de los miembros de la unidad familiar». En el juicio, el agresor, que estaba en prisión preventiva, había asegurado que actuó en defensa propia, versión que «no es verosímil». El fiscal había pedido nueve años de prisión para el joven por un delito de lesiones y una indemnización para la madre de 279.957 euros, mientras que la acusación particular doce años de prisión y 537.756 euros.