Diario de León
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MARTÍN MARTÍNEZ
León

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QUERIDO HERMANO: Andamos de vendimias mientras se prepara la sementera. San Miguel que cae el 29 de septiembre -dicho de las vendimias- es, también, época del pago de las rentas; al menos lo era en tiempos. Las paneras estaban repletas, cuando estaban, y los señores hacían el recorrido para llevarse su parte correspondiente, que era la del león, la Iglesia cobraba sus diezmos; y los médicos y veterinarios el cuartal de la avenencia. El otoño también era tiempo de proyectos que salían, o no, adelante, dando tiempo a rumiarlos durante los largos e intensos inviernos. Como ahora un invierno tendremos por delante para hacer la sementera de un proyecto que es mi deseo cuaje; que en ello se juega mucho esta ciudad y su contorna. Te hablo, querido, de la Ruta del Oro que vuelve a nosotros como si de una golondrina se tratase; vuelve a colgar su nido en los alares de esta tierra que de promisión, desgraciadamente, poco tiene. Es la cuestión, hermano, que aquel fallido proyecto ha vuelto a resucitar. Tras la euforia de las celebraciones del Bimilenario hubo visionarios que creyeron -y no les faltaba razón- que la promoción turística de Astorga y su comarca partía de la explotación de su pasado romano y de la ligazón que éste tenía con la minería del oro y cuantos vestigios de aquella época pudieran esclarecerse. En Astorga el éxito está a la vista, que tiempo Dios y ayuda costó. Ahí está la llamada Ruta Romana con la que se ha dado un fuerte impulso al sector turístico; y de paso a ese fenómeno que hay que cuidar al máximo, llamado cocido maragato. Las termas, la cerca campamental, el aedes, la cloaca, el foro y el descuidado parque arqueológico han puesto en valor el sentimiento astorgano hacia los ancestros romanos. Aquellos visionarios, a los que les faltó visión y proyección de futuro, amén de los apoyos institucionales mezclados con una cierta carga de envidia, plantearon la que bautizaron como Ruta del Oro. Era una excursión-viaje en círculo que saliendo de Astorga visitara la Fucarona, la Laguna Cernea, las Moraceras y sus murias, Fucochico y más; que se extasiaran los turistas con el castro de Pedredo y contemplaran los titánicos trabajos que en las faldas del Teleno se realizaron para extraer el oro que iría a parar a las arcas de Roma. Fue, hermano, un buen proyecto mal desarrollado y falto de apoyo institucional. Con la mejor voluntad se plantaron unos hitos metálicos, señalizadores de la Ruta, con el color amarillo del oro. Alguno aún perdura como mudo testigo de lo que se soñó y que en sueño se quedó, pues no se pasó de media docena de viajes organizados, casi a la buena de Dios. Se quiso y no se pudo, o vete a saber. El abandono y el ferruño han campeado estos años en esos hitos. Se habla, ahora, de la buena voluntad de la Junta de Castilla y León para potenciar un valor que puede ser el motor de lo que ha tiempo tenía que haber sido la gran atracción turística de la Maragatería; comarca que tiene esto y mucho más que ofrecer. Se habla, hermano, de esos nuevos sistemas localizadores que dicen GPS para llegar sin pérdida posible a los vestigios romanos; hasta de un MP3 que a uno se le escapa lo que es, o de un descargador de móviles para tener en cada punto explicación certera, concisa y fidedigna de cuanto tienes delante. Y se habla de un proyecto que ronda los 50.000 euros para iniciar ese despegue que está previsto comience a funcionar en el próximo verano. Después ha de venir algo ineludible como es la conexión con Las Médulas en el Bierzo, y con los canales romanos, esos carriles de los lugareños de La Cabrera. Tendremos que volver sobre este asunto. Un abrazo.

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