El área de distribución del ave pasó de mil kilómetros cuadrados a cien
El censo del urogallo pasa de 200 a ocho machos en veinte años
Los especialistas insisten en que sólo la recuperación del hábitat salvará a la especie

Fernando Ballesteros expuso al público las estrategias para conservar el urogallo cantábrico
corresponsal | riaño
Sólo las medidas a medio y largo plazo darán resultado en la recuperación del urogallo, según se desprende de las intervenciones de los expertos en las jornadas de Divulgación sobre el Urogallo Cantábrico, que se celebran en Riaño, como parte del programa El sonido del bosque, de Seo Bird Life y del Grupo para el Estudio y la Defensa de la Montaña Oriental Leonesa (Gedemol).
El retroceso de la especie ha supuesto que de un censo de 200 machos en 1982 se haya pasado a los ocho machos y diez hembras que se registran en la actualidad en la montaña oriental leonesa. Además, esta tetraónida ha reducido de 1.000 kilómetros cuadrados a cien su área de distribución, según datos de Iñaki Reyero, de Gedemol.
Son muchos los factores que influyen en la conservación del urogallo y muy difícil el equilibrio de la especie, por lo que los especialistas que intervinieron ayer no cargaron las tintas sobre ninguno de ellos. En cualquier caso, sólo la recuperación del hábitat y la cría en cautividad facilitará la conservación de la especie. Además de la medidas directas que se puedan adoptar, es preciso el compromiso de todos los implicados, desde la población a los ganadores, y cazadores y, por supuesto, de las administraciones.
La aparición del jabalí y el ciervo en la zona supuso la llegada de dos fuertes competidores. Así, es necesario que de los 15 ciervos por cada cien hectáreas que se registran ahora se pase a sólo tres en la misma superficie.