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León

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HAN TRANSCURRIDO diecisiete años desde el cierre de las explotaciones subterráneas de carbón en la Cuenca Minera de Sabero y la pérdida de casi mil puestos de trabajo de la empresa HSA, el 13 de diciembre de 1991. Aún hoy todavía hay quien tiene esperanzas de que algún día se reabra el Pozo Herrera II de Sotillos y el valle de Sabero recobre la vida que ha perdido desde entonces.

Pocas y malas alternativas surgieron y se asentaron en el municipio como industrias alternativas a la minería en estos diecisiete años. La mejor y de más envergadura , la liderada por el empresario leonés David Álvarez, Núcleo de Explotaciones Agropecuarias, Neal-Valles del Esla, con casi medio centenar de puestos de trabajo creados, la mayoría, procedentes de la mina, asentada en los terrenos industriales de La Herrera I, de Sahelices de Sabero. También surgieron otras, más pequeñas, que han resistido estos años, como Industrias de la Madera Prado, Champiñones Bocamina, Morvega, Tecoi, Talleres Marquiegui y Pastelerías Esla. Atrás también quedaron varios proyectos fallidos como Conformados Metalgráficos, Construcciones Metálicas, Sabero Electrónica... Pobre bagaje para tantos años y muchas promesas incumplidas.

El 13 de diciembre de 1991 los mineros bajaron por última vez al pozo de la mina y sintieron el olor del carbón, convencidos de que dejaban de toser el polvo de las galerías mineras, apostando por una recolocación en la zona que, para la gran mayoría, no llegaría. La emigración hacía otras Cuencas o provincias del territorio español ha sido una constante que al día de hoy todavía continúa.

Los municipios de la Comarca Minera, Cistierna-Sabero-La Ercina, se han visto incapaces para lograr alternativas serías y viables. Así, en Vidanes, la empresa matriz que parecía la panacea para la juventud de la comarca, Enervisa, apenas duró tres años en activo, dejando en la cuneta a 170 trabajadores, la mayoría procedentes de HSA.

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Los resultados de la reindustrialización no alcanzaban las expectativas creadas y las administraciones públicas se volcaron en el turismo como la alternativa más fiable, ante los recursos naturales de la zona. De momento, sólo el Museo de la Siderurgia ha servido para crear actividad en el sector de la hostelería. Por su parte, los Ayuntamientos han logrado que ferias y acontecimientos de carácter deportivo y cultural traigan a la comarca a un abundante público, mientras se espera que por fin vean la luz proyectos como el de la Aguas Bravas, que podría perder su financiación.