| Crónica | Programa El Sonido del Bosque |
Con la extinción pisando los talones
En los últimos 20 años, el urogallo ha desaparecido del 60 por ciento de las áreas que ocupaba en Picos de Europa
redacción
La baja supervivencia de las crías, en gran parte por la competencia que ejercen herbívoros como el ciervo sobre los arándanos, vitales para los urogallos, es una de las principales amenazas de esta especie en peligro de extinción, de la que apenas quedan 500 ejemplares en la Cordillera Cantábrica.
Para evitar su desaparición, SEO/BirdLife, en colaboración con la Fundación Biodiversidad, Iberdrola y el Parque Nacional Picos de Europa, está llevando a cabo desde octubre el programa El Sonido del Bosque en la zona leonesa de ese espacio protegido.
Los trabajos tienen como objetivo mejorar el hábitat en el que se desarrolla este ave e intentar salvar de la extinción a la especie, que en los últimos 20 años ha desaparecido del 60 por ciento de las áreas que ocupaba.
Restricción de caza
Paralelamente, la Comisión Mixta del Parque Nacional ha decidido restringir la caza, desde el 15 de diciembre, en puntos concretos de la zona leonesa, en los que se ha constatado la presencia de urogallos, para evitarles molestias.
El director del Parque, Rodrigo Suárez, quien ha recordado que Picos de Europa cuenta con un plan de gestión de fauna (venado y jabalí), que tiene un efecto directo sobre el urogallo.
Actualmente, los urogallos cantábricos se concentran en Asturias y León, con un núcleo reducido en Cantabria, y presencia ocasional en Lugo.
Viven en bosques caducifolios (roble, haya y abedul), entre 1.300 y 1.800 metros de altitud, y al tratarse de un animal muy difícil de ver, es prácticamente imposible realizar un censo.
Estos animales son muy fieles al cantadero, lugar donde se produce la exhibición sexual, durante la cual los machos emiten su curioso canto para atraer a las hembras, por lo que se utilizan para contarlos.
Se ha observado que la tasa de ocupación de los cantaderos se ha reducido considerablemente, lo que refleja el declive de la especie. El problema más grave de esta especie es la baja productividad de pollos, causada principalmente por la competencia del ciervo, que ha alcanzado densidades muy elevadas en la cornisa cantábrica.
Estos herbívoros reducen la cobertura de los arándanos, que ofrecen refugio y alimento para los pollos, al favorecer la proliferación de insectos, y compiten directamente por las ramas más tiernas.
El incremento de la depredación de nidos por parte del jabalí es otra de las causas de las bajas tasas de crías que salen adelante.