Diario de León

Secarejo | Según el proyecto, el templo está afectado por las humedades y sus arcos están en semi-ruina

Fomento acomete la rehabilitación de la ermita de Santa Catalina

La inversión ronda los 150.000 euros con cargo a los ejercicios del 2009 y 2010

La ermita se encuentra en el monte que bordea el valle del Órbigo

La ermita se encuentra en el monte que bordea el valle del Órbigo

Publicado por
M. Rabanillo
León

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La Consejería de Fomento, a través de la Dirección General de Vivienda y Arquitectura, ha sacado a licitación las obras para la rehabilitación de la ermita de Santa Catalina, en Secarejo en el término municipal de Cimanes del Tejar, en la que invertirá casi 150.000 euros que se distribuirán en los ejercicios presupuestarios del 2009 y 2010 -”60.000 euros para este año y 88.929 para el próximo-”.

Las obras tienen un plazo de ejecución de seis meses, por lo que está previsto que estén concluidas en los primeros meses del próximo año.

La ermita se encuentra ubicada la Facera, en un paraje elevado en las afueras de Secarejo desde el que se domina gran parte de la comarca del Órbigo y el nacimiento del río, tras la confluencia de los ríos Omaña y Luna.

La construcción del templo data del siglo XVIII y en su seno se celebran varias romerías en honor a Santa Catalina, imagen que se venera en la ermita, y en la que participan los siete municipios de Cimanes del Tejar y Llamas de la Ribera.

En la memoria del proyecto, dirigido por el arquitecto Jesús Manuel Álvarez García, se señala que la edificación ha experimentado varias intervenciones en los últimos años para evitar su ruina, aunque han sido de «mero mantenimiento, tratando sobre todo de evitar los problemas de humedades» y que han conseguido evitar su ruina pero «han desfigurado en gran medida su edificación».

El arquitecto destaca que estas intervenciones han deteriorado el aspecto estético de la ermita, y que la falta de mantenimiento en la cubierta ha provocado filtraciones.

Además, la estructura portante de los atrios presenta en general «un estado de semi-ruina que se ha tratado de contener mediante intervenciones como la sustitución de algún pie derecho inicial de madera, por pilares de hormigón visto «e incluso en algún lugar han desaparecido». La memoria recobe que en la última intervención se ejecutó un zócalo destinado a ocultar las humedades en el interior de los muros en la zona del altar, «lo que ha provocado la ascensión de estas por encima de el, comenzando a afectar a las pinturas existentes en la bóveda».

Las intervenciones previstas tienen como fin respetar la construcción tradicional de la edificación y se plantea la apertura de seis ventanas para solventar los problemas de iluminación que presenta.

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