Valderrey reclama restablecer la figura de Leopoldo Panero
Académicos, profesores y autores le rinden homenaje en la que fue su finca
Un momento del desfile de pendones camino de la finca familiar.
«Esta tierra ha sido una madrastra con Leopoldo Panero, que tuvo que sufrir un largo purgatorio y un olvido atroz, que ha superado para renacer con más fuerza». Con estas palabras inauguró ayer el alcalde de Valderrey, Gaspar Cuervo, el homenaje al poeta astorgano en la finca de Castrillo de las Piedras que ocupara la casa familiar en la que el autor falleció el 27 de agosto de 1962. El regidor, que insistió en la necesidad de reivindicar la figura de Panero, se refirió a él como «un ejemplo de la defensa de la tierra».
El reconocimiento, motivado por el centenario del nacimiento de Panero y enmarcado en las fiestas patronales de Castrillo en honor a santa María Magdalena, comenzó con una concentración de pendones de la comarca. Los mozos pujaron una docena de estandartes desde la entrada de la localidad hasta el camino de acceso al lugar del homenaje, de cuyos pinos colgaban poemas del autor de Escrito a cada instante. Después se sucedieron las intervenciones. Javier de la Rosa, sobrino político del autor y director de la cátedra sobre Panero de la Universidad de La Laguna (Tenerife), lo calificó como «uno de los poetas cumbre de la literatura española y universal», y resaltó su arraigo con la tierra. Martín Martínez, cronista oficial de Astorga y periodista, también destacó «el enraizamiento de Panero con Castrillo, la Cepeda, y Astorga», y aludió a dos poemas que dedicó a la zona. Javier Huerta, profesor de Literatura, incidió en los versos que Panero escribió en Castrillo, «los que tienen que ver con el paisaje, con la tierra» y consideró que «sigue siendo un poeta actual porque toca temas intemporales y universales». Ángel Francisco Casado, poeta y cantautor, leyó varios poemas propios alusivos a Panero y su obra, que formarán parte de un libro.